Evolución en el transporte

En la esquina de mi casa se estacionan vehículos sedanes que dan servicio de taxi. Los llamas por teléfono y llegan a tu casa en pocos minutos. No se trata de taxis rotulados, son simplemente vehículos con chofer en servicios que han funcionado así por años. Siempre ocupan el área peatonal para estacionarse. Jamás he contratado sus servicios por ello, me purga que teniendo espacio legal para acomodarse, tengan que invadir el cruce peatonal.

No hace mucho, tal vez un año, supe del servicio Uber, posteriormente de Cabify, y poco antes de Yaxi y de Easy Taxi. De estos últimos, prestado por vehículos rotulados, me cansó que la tarifa era demasiado alta para que me llegara un compacto viejo y sucio, así que he dejado de utilizarlos. En cuanto Uber lanzó su servicio UberX, me volví un cliente leal.

En algún momento me hablaron de la oportunidad de trabajar dentro de Uber, tuve una entrevista informal, presenté mi aplicación para un cargo de asuntos corporativos, pero fui descartado en la primera vuelta. De cualquier manera tengo simpatías por el cambio de servicio.

Desde la época en que los asaltos eran cotidianos en los taxis rechazo utilizarlos. Es raro que tome uno. Me enfurece cuando no quieren cobrar con taxímetro, cuando fijan una cuota mínima superior al banderazo, o las actitudes de los taxistas del aeropuerto cuando se resisten a viajar con el auto lleno de personas y equipaje. En mi caso Uber sí desplazó algunos viajes en taxi, pero muy pocos, realmente detonó mi participación como cliente en un mercado al que concurría menos de una vez al mes.

Ahora que empiezan a saltar organizaciones de taxistas contra los servicios de Uber reflexiono ¿Para qué sirven los taxis? ¿Para qué los regulamos? En 2011 me rompí los ligamentos del hombro justo dos días antes de un viaje a Miami, el resultado fue que en vez de rentar auto pedí montones de taxis que me cobraron entre 40 y 70 dólares, y gasté cerca de mil dólares. Cada taxista me exigía que le indicara la ruta precisa en vez de irle diciendo el camino, y por tanto daban vueltas más largas para llevarme a un destino, con base en lo que decidía algún programa de su GPS. Nunca he quedado satisfecho de un servicio de taxis en Estados Unidos: migrantes caribeños que no entienden mi acento mexicano, malencarados, exigen propina, caros, malos. Ya Uber es un problema en Estados Unidos, porque da mejor servicio que los taxis sobrerregulados.

Por todo el mundo Uber ha venido a alterar el mercado de los taxis. Mejor servicio, menos regulación, igual o menor precio. ¿Para qué queremos la regulación si tenemos a Uber?

La sobrerregulación a los taxis (en el caso mexicano verificación, revista, licencia tipo B, placas, etc.) tenía una razón de ser: sin ella estaríamos condenados a ser asaltados tarde o temprano. Cualquiera daría servicio de taxi con cualquier tipo de vehículo, sin seguridad para el usuario, con cualquier precio. La regulación hace que el taxímetro sea medianamente utilizado (pero siempre hay los momentos en que encajan el diente). Resistirse a la entrada de Uber hace sentido por la protección a un mercado que no sirve. Uber y Cabify amplían el mercado, y eso es algo que abre nuevas puertas a los taxistas.

Tarde o temprano, el 99% de las personas caminará en la calle con un teléfono inteligente. Tarde o temprano, el 99% de los usuarios potenciales de un taxi podrán acceder a una aplicación tipo Uber (y existirán medios alternativos de pago a la tarjeta de crédito). ¿Queremos que los taxis sigan “ruleteando” mientras sus conductores escuchan al “panda show” o “la mano pachona”, en un vehículo viejo y sucio? Puedo imponer más regulación a los taxis para evolcuionar esto, pero sin duda, pero las apps nos brindan la oportunidad de sustituir un mercado que ANTES requería regulación, pero AHORA, el monopolio regional que ofrecían los taxis se puede convertir en competencia perfecta (falta que entren otros proveedores como Lyft y Sidecar), y el usuario quedar protegido.

¿Hay que regular los servicios de auto-chofer contratados por viaje? Sí, pero requieren una menor regulación. Cada compañía ofrecerá un estándar de servicio, pero podría ser la oportunidad de llevarlos a una conducción ejemplar, a un respeto obligatorio al peatón, a mantener un registro público de los vehículos en servicio, y a elementos mínimos en los que sobre todo la regulación sea a la compañía proveedora antes que al vehículo en específico. Es decir, en vez de vigilar el desempeño de 130 mil vehículos, la autoridad podría enfocarse a la verificación a una decena de compañías.

Uber y familia no representan un riesgo de pérdida de ingresos para los taxistas, antes bien, pueden estructurar una cadena económica bastante más valiosa: el mercado se amplía, lo cual significa más viajes con mayor eficiencia de combustible y menos contaminación, al evitar las vueltas en vacío; este proceso acelerará la renovación de flota vehicular, lo cual beneficia a la industria automotriz. No estoy tan seguro que la presencia de Uber cancele la compra de autos por particulares, yo creo que los usuarios de estos servicios mantendrán sus autos si los tienen, aunque los usen menos kilómetros.

Afectados habrá, por supuesto: los sitios de taxis en general, y sobre todo de zonas prósperas, que son los que no se apegan al taxímetro. Los taxis del aeropuerto podrían también enfrentar pérdida de viajes (recién tomé un Uber en el aeropuerto, mientras había colas gigantezcas para abordar un taxi autorizado).

Pero lo que pasa con Uber, en realidad puede pasar en todos los servicios ligados al transporte: rutas de transporte que se tracen en tiempo real, servicios de shuttle que se articulen al momento mientras los usuarios los piden, estacionamientos articulados con el transporte público, y otras alternativas. Esto es en beneficio del usuario, lo que obligará a los prestadores del servicio (hoy concesionarios) a transformarse o ser desplazados. Al final, esto lleva a la eficiencia económica, al bienestar del consumidor y a la modificación general de la prestación de los servicios lo cual generará ciertas resistencias, pero al final dejará muchos beneficiados y algunos perjudicados.

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2 thoughts on “Evolución en el transporte

  1. Reblogged this on Estación Lunar and commented:
    Totalmente de acuerdo, la resistencia es por querer imponer más barreras de entrada a un mercado que hasta hoy es monopólico en términos de mal desempeño y poca competencia en favor del usuario final, llega un modelo diferente que cambia el orden establecido y se ve como una amenaza indiscutible. Lo que me parece lamentable, es que el mismo Gobierno del Distrito Federal intente proteger esos grupos clientelares en su zona de confort, puesto que no han demostrado un mejor desempeño año con año.

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