Una idea hacia la Visión Cero

  1. Informo que ya no participaré más con la Coalición Visión Cero. Hubo molestia por el post que escribí aquí hace unos días, así que entendiendo que mi estilo personal de comunicar las ideas puede ofender o lastimar a algunos, como esta vez ocurrió, decidí cortar por lo sano. Ofrezco una disculpa a quienes participan en las organizaciones que menciono en esa publicación, porque no todos tienen que ver con las reflexiones que allí hice. Mi organización no participa más como consecuencia.
  2. No voy a dejar el tema de la seguridad vial, pues sé que tengo mucho que aportar, pero lo abordaré bajo una perspectiva distinta, con propuestas, como siempre lo he hecho en realidad.
  3. El motivo de esta publicación (y me refiero a las líneas siguientes, no a las anteriores) es una entrevista que me hicieron hace unas horas respecto a la seguridad de los ciclistas. Dije dos cosas que llamaron la atención al periodista.
    1. Por un lado, la traducción del término “revolución peatonal”
    2. Por otro, el cómo hacer para sensibilizar a la población respecto a las muertes en las calles

El tema de la revolución lo detallo así, y tiene que ver con mi presentación al Primer Congreso Peatonal en Pachuca, donde justo comencé con “Esto es una revolución” y me referí a que en una revolución hay muertos, y los muertos los estamos teniendo en las calles. La revolución responde a la dictadura del auto, y toda revolución termina en un nuevo contrato social. Necesitamos, como sociedades, ponernos de acuerdo respecto a un nueva forma de convivencia en las calles: el pacto por la movilidad.

El segundo tema es el que motiva el título de este post: una idea hacia la Visión Cero. Es muy simple, independientemente de la aplicación de sanciones a automovilistas que no respeten el reglamento o a los usuarios más vulnerables de la vía, la idea es sancionar a las calles donde ocurran los accidentes.

Ejemplo, como consecuencia de la muerte de Montserrat Paredes en Reforma, debería sancionarse a Paseo de la Reforma: una semana con una regulación especial de velocidad, 30 kmh, recordando a todos sus usuarios que allí murió. Información y radares asegurando que los 30 kmh se cumplan. Todos se enteran que allí murió alguien, se sensibilizan (al inicio se molestan pero conforme los índices de mortalidad vial se reduzcan la perspectiva cambia).

De momento dejo la propuesta allí, si algún día tengo la oportunidad de empujar que se realice, sea en la Ciudad de México o en otra, lo haré.

Como decimos en la Liga Peatonal, refrendando que estamos viviendo una revolución … Pata o muerte, venceremos.

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Asociaciones Público – Privadas

Soy un creyente de las Asociaciones Público – Privadas como una forma de mejorar la prestación de servicios públicos en la ciudad. Podríamos elevar, de manera acelerada, la dotación de estos servicios en la ciudad, podríamos mejorar las condiciones generales de la ciudad a través de este método. Las APP son una forma de financiamiento, sí, pero no son en esencia financiamiento sino administración del riesgo. Hay cosas que los entes privados pueden hacer mejor.

No es el caso del Corredor Cultural Chapultepec. Se plantea resolver un problema público: el abandono de la avenida, pero en realidad este problema sólo lo toma como pretexto para que un privado haga un negocio bajo un modelo que jamás se ha experimentado (es decir, hay un riesgo alto), mitigando los beneficios de la aventual recuperación de la avenida, al darle a ésta un trato de centro comercial y no de un espacio abierto y de todos.

El Estado es el garante de los derechos de los ciudadanos. El riesgo, cuando esta obligación del estado se transfiere a un particular, en un espacio público, es que sea administrado con criterios privados (es decir, la gente sucia, los indígenas, los que se sientan en el piso, entre otros, no sean bienvenidos). En Chapultepec el estado está creando riesgos: una mala administración de las garantías individuales, un riesgo financiero si los comercios fracasan porque la demanda no llega o no consume en la proporción necesaria.

En otras palabras, la llamada Asociación Püblico – Privada que pretende construir el CC Chapultepec no corresponde a un método de administración del riesgo sino justo lo opuesto, la no–gestión del riesgo.

Conflictos en losdelamovilidad

“Será una mamada, pero somos vanguardistas”
Fabián García

En fechas recientes se han dado distintos elementos de tensión entre distintos grupos militantes o pensantes acerca de la movilidad. En la Liga Peatonal hay un constante enojo y celo, entre otras cosas por la piratería de ideas y la falta de profesionalismo. Hago estas reflexiones sobre lo que está pasando.

  1. Carta Mexicana de los Derechos del Peatón. Este documento no se habría aprobado si la discusión hubiera sido entre todos los participantes de la agenda de movilidad sustentable. La razón, creo que en general no hay una buena disposición a la innovación en el sector, prefieren que sean otros los que innoven, y la mayoría los que importan las ideas o las copian, a menudo sin dar crédito. El día de la firma de la CMDP por la BiciRed, yo estaba calladito en primera fila: había hecho la propuesta, había redactado el borrador, había llevado el documento mientras era enriquecido por los integrantes de la Liga Peatonal, pero no estaba en el presidium, mi nombre no era mencionado, yo no hablaba ese día. El bien era superior: la CMDP es un documento poderoso que deja claro hacia dónde vamos como movimiento peatonal o como agenda de movilidad peatonal (algo que la famosa Pirámide de la Movilidad no logra). La carta fue un éxito no sólo por su contenido: 7 ruedas de prensa simultáneas en vísperas del día del peatón, ganamos la nota, y allí mi mérito sólo fue parte de un engrane mayor. ¿Debía yo alzar la mano y reclamar mi lugar? Siempre ha sido mi costumbre quedarme un paso más atrás, aunque muchos no lo vean así.
  2. Visión Cero. No tengo claro cuándo escuché el término por primera vez, pero supongo sí fui de los primeros mexicanos en hablar de él. No soy el que más sabe de seguridad vial, pero tengo muy claro cómo construir una política exitosa en la materia. La Visión Cero está en la CMDP. En algún momento me planteé algo estratégico para la Visión Cero (de hecho soy dueño del dominio visioncero.mx, con esa idea): trabajar a detalle un municipio pequeño para lograr una reducción rápida en el número de muertes y de allí detonar el programa como nacional. Con el mismo oportunisimo estratégico que menciono nació la Coalición Visión Cero: aprovecha el momento para posicionar una idea, y está bien, aún cuando la sustancia es sumamente débil, es una coalición de corcholata, con conflictos entre los participantes y con la mano de una figura política que está utilizando a la principal promotora de la Coalición. Hablar de Visión Cero nos fortalece el clamor por una sociedad tolerante al error pero intolerante con la muerte. Creo que terminaré saliéndome o alejándome de la coalición, porque ante tal grado de superficialidad le harán falta las voces críticas que construyan la ruta de política pública hacia la visión cero.
  3. Conflictos Liga Peatonal / Coalición ITDP – Bicitekas. Históricamente ha habido tensión entre CTS Embarq con ITDP y otras organizaciones. Cuando trabajaba en ITDP lo veía como: a CTS le falta entusiasmo, a ITDP le faltan técnicos. Ahora soy más ácido. ITDP hace algunas cosas muy bien, pero también es el “juguemos a cantar” de la agenda de movilidad; tienen aciertos, pero siempre saltan sus contradicciones: poca autocrítica, poco profesionalismo, se roban ideas, se creen expertos de lo que no son, les interesa influir no transformar. El liderazgo de ITDP está en la agenda ciclista, en parquímetros, pero no en muchos temas más (incluida la agenda de Seguridad Vial, donde se creen expertos y están perdidos). Bicitekas es un subordinado de ITDP, aunque no lo acepten. Es el brazo activista de ITDP. Hoy la agenda ciclista está atorada, las ciclovías entran con calzador, la bicicleta crece su presencia pero no tiene el ritmo tal como para aspirar a un 15% de los viajes en ninguna ciudad. Necesitan la agenda peatonal, pero no la entienden. Al mismo tiempo están atados a ciertos dogmas como la “calle completa” sin entender los componentes orgánicos que está buscando la Liga Peatonal. Y del otro lado, en la Liga nos gana el celo, nos molesta que en el esfuerzo de ITDP por entrar a lo peatonal nos nieguen nuestro lugar, se roben nuestras ideas sin darnos crédito, los tengamos incluso en nuestras asambleas (como pasó en Cholula, que su director en México no debió haber estado presente en nuestra junta semestral, y obvio, no le ganó la prudencia de no estar allí). En la Liga perdemos la objetividad en nuestra relación con ITDP/Bicitekas, porque primero fuimos demasiado abiertos y ahora podemos volvernos celosos e intolerantes.
  4. Yo. Híjoles, yo soy bien difícil también. Conozco muy bien mis cualidades, entiendo los problemas, los estructuro, analizo la causa raíz, puedo ser autocrítico, tengo conocimientos en múltiples materias … pero me cuesta mucho trabajar en equipo. Resulta que en la Liga Peatonal encontré esa camaradería porque los que tenemos liderazgo en la organización padecemos de lo mismo en mayor o menor grado. Sin embargo, estamos sabiendo hacer ruido a partir de nuestra solitud. Algo peso en la formación de ideas en la Ciudad de México, algo peso formando opinión con mis críticas o eventualmente con mi apoyo a ciertos temas. No es que yo esté convencido que tenemos un buen Reglamento de Tránsito (no lo es), pude haberme ido del lado crítico como con la Ley de Movilidad (que tampoco es una buena ley), pero decidí apoyar porque los avances eran concretos (y estaba la velocidad máxima a 50 kmh, como yo he insistido desde la CMDP), no así con los avances de la Ley de Movilidad, que son bastante abstractos. Me siento mucho más cómodo generando ideas solo (o con mis camaradas de la liga), que acudiendo a reuniones con un montón de organizaciones (como con el #YoMeMuevo), donde percibo pocas posibilidades de avance (el #YoMeMuevo es un fracaso, a mi juicio, por esa razón). Tengo un ego grande, yo también esperaría se me reconociera por un montón de aportes a la agenda, pero en el fondo yo me altero menos cuando no se me reconoce, malo cuando es mi grupo el que se siente así. No es el caso, sin embargo del Deprimido Mixcoac, donde me parece que ITDP/Bicitekas (y su funcionaria aliada) siguen sin entender cuál es su rol y cuál el mío; no me gusta tener que dar ese tipo de manotazos en la mesa, hemos tenido varias reuniones en las que oficialmente el que está mal soy yo (por defender todo lo que he logrado para el peatón en ese proyecto y subordinar la estrategia ciclista a la peatonal).
  5. Yo candidato. Aspiro a ser candidato a Jefe de Gobierno, en efecto, pero hoy no tengo dinero para mantener a mi familia más allá de los siguientes días. Dependo por completo de mi trabajo. De entrada, tengo que superar este obstáculo. Mi candidatura es una posibilidad, pero también es ironía. Quiero ser, pero no soy, no estoy haciendo mis redes de apoyo, no está clara la ruta de mi candidatura. Los de ITDP/Bicitekas ahora me echan eso por delante, es su forma de discriminar mis opiniones. Hoy no hay un proceso abierto y hoy no hago más para llegar que hablar de cómo se puede construir una mejor ciudad. Detono apoyos, por supuesto y así voy a seguir. Sin embargo, mis posiciones son bastante objetivas. Mi perspectiva de la movilidad, el urbanismo o incluso otros temas va primero que una posible candidatura. “Hola candidato” si es de un aliado, lo tomo como un elogio; pero si viene de un grupo con el que hay tensiones, me queda claro que es un esfuerzo por descalificarme. Con estos bueyes hay que arar.
  6. Los conflictos y yo. Me quiero liberar de tensiones y conflictos, pero es difícil. Los bloqueos en los últimos años han venido del mismo grupo. Ya tengo un pleito casado con una funcionaria, originalmente Frankenstein de ITDP; a ella se han sumado otros. Me imagino en un debate con los demás candidatos a la Jefatura de Gobierno: uno tiene que comunicar que sus fobias no contaminarán el ejercicio de gobierno, pero ser muy enfático con aquellos que defiendan intereses privados o que no se atrevan a proponer las ideas que requiere esta ciudad por andar de quedabienes. Este es uno de mis mayores retos para los próximos años y pido a mis aliados (sé que ya tengo aliados silenciosos) me ayuden a superarlos. Creo que una de las rutas es comenzar a ignorarlos (no me es fácil): esas personas, esas organizaciones, se quedarán en el camino o se sumarán a un movimiento ciudadano (conmigo al frente o con alguien más, no estoy atado a ser yo) por la transformación de la ciudad. De verdad, quiero dejar atrás estos conflictos de los que he hablado aquí; y sí, todos deberíamos hacerlo pero uno también defiende su espacio en la agenda, sobre todo la Liga cuando no se lo han reconocido y es un agente que refresca las ideas.