Rueda sí, rueda no

En estos días se debate en la Ciudad de México la instalación de una Rueda de Observación en el Bosque de Chapultepec. Varios amigos están en la línea de la oposición a esta atracción, por argumentos muy respetables como los riesgos hacia el Bosque de Chapultepec, la afectación al paisaje o la saturación de estos espacios. Quiero dejar en este espacio algunas reflexiones.

  1. La instalación de la Rueda me recuerda el tema del elevador del Monumento a la Revolución. Se convierte en un atractivo, su instalación no impacta el monumento, genera cierta derrama al gobierno y a un particular. Diversifica la oferta turística. Es incluso reversible.
  2. No ha habido un esfuerzo por dejar claras las “servidumbres visuales”, es decir, si va a tapar, qué va a tapar y a quién. Al parecer, la vista del Castillo de Chapultepec, desde Paseo de la Reforma, no se ve afectada, pero sí la vista del bosque.
  3. No está claro si habrá o no tala de árboles. Me parece que no, ya que utiliza un estacionamiento del Museo de Arte Moderno. Es algo que debe dejar muy claro la autoridad.
  4. No están claros los permisos requeridos y los obtenidos. También eso debe ser transparente.
  5. ¿Está mal una rueda de la fortuna en la ciudad? No, en absoluto. En las grandes ciudades uno busca puntos de observación. Cuando uno está en un edificio alto, de inmediato busca la ventana. Ver la ciudad desde las alturas es deseable.
  6. ¿Está mal la rueda de la fortuna en ese lugar? Tenemos el caso de Puebla: la rueda se intentó instalar en varios lados y al final la colocaron en el menos atractivo. La ubicación debe cuidar el patrimonio. Uno tiene cierto criterio, pero también hay áreas especialistas ¿qué opina el Instituto Nacional de Antropología e Historia de ese espacio?
    No sé cuántos espacios hayan analizado, pero sin duda ése es muy atractivo y allí se está desarrollando, para bien y para mal, un “cluster” de rascacielos, de tal suerte que la rueda está puesta en el lugar que atraerá las fotografías de la ciudad. La rueda mira y se mira.
  7. Lo que hace relevante y cuestionable el espacio es que todo sucede allí. Lo digo en positivo y en negativo: Torre Mayor, Estela de Luz, Torre Bancomer, Torre Reforma, Chapultepec Uno, Cetram Chapultepec. ¿No podríamos trabajar mejor en la planeación de los espacios públicos en esa intersección de Circuito Interior y Paseo de la Reforma?
    Ese punto es llamado por los ciclistas “el paso de la muerte”. Muy cerca de allí murió una usuaria de Ecobici. No hay paso peatonal superficial sino caminando hasta la Torre Mayor o hasta Gandhi, y los dos pasos subterráneos son poco agradables. El punto exige un paso peatonal a nivel de calle. Allí habrá decenas de miles de personas todos los días. La Rueda de la Fortuna sólo viene a reforzar lo que ya están haciendo los rascacielos.
    Claro, la perspectiva vehicular es importante, no hay alternativas a Paseo de la Reforma, pero la masa crítica que están logrando los rascacielos presionará a que ese sea un gran paso peatonal. La Rueda de la Fortuna debería ser esa gota que derrame el vaso: hagamos un gran paso peatonal frente a la Estela de Luz.
  8. Más allá de estas reflexiones, no tengo oposición a la rueda. Creo que la ciudad está ávida de que sucedan las cosas, y en todo caso ésta no es la peor ni es dañina (recién me entero que mis queridos amigos Fausto Galván y Simón Levy siguen insistiendo en la pendejada de hacer centros comerciales elevados en el espacio público, esta vez en Santa Fe).
  9. Lo que sí, sin embargo, creo que el modelo jurídico con el que están ocurriendo ciertos proyectos relevantes para la ciudad no es el ideal: Permiso Administrativo Temporal Revocable. Parece ser que la Rueda funcionará con el mismo esquema. Un particular pide un permiso, se presentan avalúos, ofrece una contraprestación al gobierno y opera. Es ridículo. Si la ciudad quiere una rueda de observación, primero debería hacer el proyecto, lanzar una licitación y el que dé más recursos a la ciudad se la lleva. La actual es una postura muy cómoda para el inversionista, ofrece migajas y la ciudad cree que ganó mucho; licitar sería mucho mejor.
  10. Por último, este tipo de atractivos fortalece la marca de la ciudad. Es una comunicación con el mercado potencial, favorece que venga más gente, por más días y derrame más dinero cada día. Esto es algo que debe ocurrir en cualquier destino turístico. Eso significa empleos, eso queremos.
  11. ¿Debo hablar del costo por subir a la rueda? Se habla de una tarifa alta, tal vez se podrían considerar ciertos horarios a menor costo para los habitantes de la ciudad, descuentos a ciertos grupos de población, etc. Estos espacios deben ser para todos.
Advertisements