Sobre el modelo publicitario

El modelo publicitario de la ciudad es –sin duda– confuso, complicado y desaprovecha las oportunidades para detonar ciertas inversiones para la ciudad. Está claro que sea por la vía de anuncios espectaculares y muebles publicitarios, las empresas que se dedican a este punto reciben importantes ganancias. Hay una posición de prejuicio hacia el anuncio espectacular, esas estructuras de azotea o autosoportadas que van construyendo el paisaje de avenidas y autopistas: la tendencia es reemplazarlas por muebles publicitarios a nivel de calle.

En años recientes ha habido un planteamiento de reordenar y disminuir la publicidad en espectaculares y moverla hacia “nodos publicitarios”, no puedo decir que me convenza este modelo, pero es lo que hay. Adicionalmente, hay también planteamientos por uniformar los muebles publicitarios, sin embargo, lo que tenemos es una mezcla de muebles, algunos ocupando senderos peatonales o generando puntos ciegos en cruces peligrosos.

El reciente anuncio de una “vía verde”, con jardines verticales en las columnas del Periférico, que en este momento está en trámite, puesto que sólo se ha autorizado la colocación sin publicidad en 20 columnas, vuelve a poner el dedo en la llaga. ¿Queremos más publicidad en las calles?

Una realidad es que de momento financiar proyectos como “Vía Verde” es perfectamente legal y posible. La “Vía Verde” no le hace daño a nadie, no le cuesta a la ciudad, pero para financiarse, en efecto, los promotores buscan publicidad en una de cada diez columnas. Insisto, es legal y posible.

Una opción siempre será prohibir lo que criticamos. Hoy no está prohibido.

Otra opción es favorecer el concurso de todos. Ejemplo: la ciudad dice “quiero decorar el periférico” y entonces convoca a la ciudadanía a proponer elementos decorativos. Esto puede ser sano, un concurso detona la decoración. ¿Quién organiza el concurso? ¿No terminarían LOS MISMOS críticos de la “Vía Verde” cuestionando el concurso? Sin duda. Luego la pregunta ¿Con recursos públicos o con publicidad? Nomás calculen los metros cuadrados a decorar y vemos cuánto cuesta.

La opción más polémica es buscar valor detrás de la publicidad: decisiones de ciudad construyen un modelo financiado por publicidad. Esto es: pagar parabuses, pagar internet gratis, mejora de espacio público, etc. La ciudad dice: necesito 2,389 parabuses ¿quién da mas? y como resultado de una licitación obtiene parabuses, internet, pantallas informativas y una contraprestación en dinero. Esto puede ser deseable y me parece que por ahí tendría que estar el modelo de muebles publicitarios.

Sin embargo, el gobierno no puede ser la única voz en esta historia: hay necesidades públicas, como los parabuses; pero también hay la perspectiva de otros actores, como los promotores de la “Vía Verde”, ellos vieron en las columnas del periférico la posibilidad de un paisaje distinto y ofrecieron un modelo tipo “el remedio y el trapito”, una especie de llave en mano que no involucró recursos públicos (tampoco la solución a un problema público definido desde las políticas públicas vigentes).

Es cierto que sembrar árboles es más barato que colocar muros verdes, sólo que aquí alguien tuvo la idea de hacer muros verdes autofinanciados. ¿Está mal? Puede ser que lo que esté mal es que no exista un proceso claramente definido para estas iniciativas ciudadanas. Cómo hacemos para que cualquier ciudadano que construya su propuesta “llave en mano” (qué quieres hacer y cómo se paga sin afectar otros programas).

En este marco surgen montones de posibilidades con las que no todos estarán de acuerdo, pero eso no quita que puedan ponerse sobre la mesa: decorar barrios completos, cortinas de comercios, pasos peatonales, etc., con una proporción de espacios ocupados por la publicidad. Al menos valdría la pena tener la discusión sobre qué puede ser posible y hasta dónde podemos ocupar la publicidad como método de financiamiento tanto de lo necesario (paradas de autobús, por ejemplo) o de lo decorativo (columnas de concreto, cortinas de comercios, pasos peatonales, etc.).

En ciudades asiáticas predominan saturaciones de publicidad superiores a las nuestras. En algunos casos son sólo en determinados sitios, otras son bastante más constantes.

Tokio

PA049849

Hong Kong

P9257996

Seúl

File1002

No deja de pesar que en cada mirada, sea urbana o rural, en México normalmente encontramos una contaminación visual: anuncios, antenas, cables, construcciones (el caso del “Edificio H” en la UNAM, por ejemplo se vuelve representativo de nuestro diseño de paisaje). ¿Podemos transformar nuestras ciudades con “diseño de paisaje” o simplemente no va por ahí la agenda?

La “Vía Verde” está muy lejos de ser un problema. Sí, su aporte ambiental parece magro (los memes de Javi Noble me resultan divertidos), su aporte visual no deja de ser cosmético respecto a la gran estructura que cubre, pero al final de cuentas si la crítica está en la publicidad, entonces la discusión tendría que estar en el modelo publicitario no en la Vía Verde, a no ser que la misión sea criticar todo lo que haga una administración, como parece ser el caso.

Es cierto, en el futuro deberían desaparecer estas estructuras como el Periférico, pero antes hay que demostrar cómo resolver la parte de la movilidad que atienden. Mi mirada está en el Viaducto, construir un “el remedio y el trapito” con pasos previos de los que hay que platicar: qué tal si echamos un ojo a los cuerpos de agua que aún existen en la ciudad. Próximo artículo: hablemos del Canal Nacional.

Advertisements