El idiota que esperábamos

En los últimos días el escarnio público ha recaído en #LordAudi, un joven que se metió en un enredo legal bastante complicado por la prepotencia de usar para su Audi un carril que sólo puede ser utilizado por el trolebús y la bicicleta.

El carril bus–bici de Eje 7 Sur está permanentemente invadido. En mi experiencia personal como ciclista, más he padecido las invasiones en el carril de contraflujo que en el opuesto, donde ocurrió el incidente en el que un tal “Rafa Márquez” tiró a alguien de la bicicleta, luego forcejeó con un policía y finalmente huyó arrastrando una segunda bicicleta, Ecobici, hasta su casa, donde la escondió. El idiota que esperábamos cometió al menos tres delitos en minutos: daño, robo y resistencia de particulares.

En diversas ocasiones hemos visto a nuestro querido Supercívico, Arturo “El Pantera”, exhibir las invasiones al carril bus–bici de Eje 7 Sur; de hecho, en una ocasión ya fue arrastrado por un conductor enfurecido. ¿Cuántos locos circulan por el Eje 7 Sur?

Hace algunas semanas, Ari, el de la bicicleta dañada por #LordAudi, fue también atropellado por un conductor de Uber. ¿Casualidad? No, en realidad quienes luchamos por transformar nuestras ciudades podemos llegar a estar involucrados en estos hechos en más de una ocasión: yo he brincado autos, reclamado a invasores de la banqueta, colocado estampas e, incluso, pateado coches las dos ocasiones en las que he sido tocado por vehículos en movimiento.

Mi circunstancia de “funcionario”, desde marzo, me ha obligado a moderar mis conductas; mi convicción de revertir las situaciones de confrontación “telenovelezca” en nuestra sociedad, también. No deja de ser difícil. El día de #LordAudi sentí rabia contra él, y también empatía con mi amigo Ari, militante de la Liga Peatonal.

Centro mi reflexión en “El idiota que esperábamos”. Estrictamente #LordAudi es un idiota más, sólo que éste ya se metió en un grave problema, tendrá que gastar fortunas en abogados, reponer la Ecobici, reparar la bicicleta de Ari y buscar una conciliación con los agraviados. Su probable detención, así salga bajo fianza horas después, tendría que ser difundida como disuasor en nuestra sociedad. ¿Será realmente un disuasor, o cuántos #LordAudi necesitaremos para dejar una lección?

“Es México”, justificaba el idiota que esperábamos. “Es México” significa aún que la justicia es aleatoria, la lotería del perdedor le tocó a #LordAudi, pero también le podría haber tocado a cualquiera de los protagonistas de la escena: el conductor iracundo arrastrándolo hasta matar o lesionar irreversiblemente.

Si #LordAudi no es un parteaguas en la justicia vial de nuestra sociedad, entonces todavía tendremos que esperar a otros idiotas como él.

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5 thoughts on “El idiota que esperábamos

    1. Dejé de esperar a que lleguen mas idiotas.

      Por las mismas fechas que sucedia lo del tipo del Audi, en mi ciudad ocurría algo similar. Un amigo fue afectado por la imprudencia de un taxista, haciendo que se lesionara de la cara y tener que ser intervenido con unos apróximadamente 18 puntos de sutura, entre la frente y el pomulo izquierdo.
      Tú dirás que la justicia (institucional, esa que te hacen creer que es de todos y de nadie) es aleatoria, yo digo que la justicia es para el que la pueda pagar. Tan es así, que mi compa tuvo que pagar sus gastos médicos y al hijoe´puta que lo atropelló. A pesar de tener testigos, de salir peor librado, y sobre todo, tener la razón; la justicia dictó que ese proceso llevaría más tiempo y dinero, así que te arreglas o te endeudas más. Así las cosas.
      Lo sucedido no es un caso aislado, querrás suponer, es el reflejo de esa frase en la que se escudan tantos hijoe´putas que ven a los demás hacia abajo. Aquí, allá, ciclistas, peatones, personas que sólo hacen su chamba; serán insultados, agredidos, intimidados, perseguidos, y en los peores casos, asesinados. ¿Por qué? porque pueden, porque saben que la justicia se compra y mientras la puedan pagar, lo que hagan quedará impune.
      Los medios y las redes sólo reflejan lo visible, lo que está a la mano; dejando a tantos casos a su suerte, suerte que a algunos no les toca y tienen que convertirse en estadística.
      Celebro cualquier tipo de confrontación “telenovelezca” (como tú la llamas) que le hagan al tipo o a cualquier otro, no como reacción espontanea, pero sí como legítima y siempre justificada defensa de su integridad. Esa justicia no se compra, y cualquiera está al alcance de ella.
      Así como la “rila” nos recuerda que viejo no significa obsoleto, también la autodefensa nos demuestra que antiguo no significa “barbaro”. Por lo menos yo, dejé de esperar a que lleguen más idiotas…

  1. Dejé de esperar a que lleguen mas idiotas.

    Por las mismas fechas que sucedia lo del tipo del Audi, en mi ciudad ocurría algo similar. Un amigo fue afectado por la imprudencia de un taxista, haciendo que se lesionara de la cara y tener que ser intervenido con unos apróximadamente 18 puntos de sutura, entre la frente y el pomulo izquierdo.
    Tú dirás que la justicia (institucional, esa que te hacen creer que es de todos y de nadie) es aleatoria, yo digo que la justicia es para el que la pueda pagar. Tan es así, que mi compa tuvo que pagar sus gastos médicos y al hijoe´puta que lo atropelló. A pesar de tener testigos, de salir peor librado, y sobre todo, tener la razón; la justicia dictó que ese proceso llevaría más tiempo y dinero, así que te arreglas o te endeudas más. Así las cosas.
    Lo sucedido no es un caso aislado, querrás suponer, es el reflejo de esa frase en la que se escudan tantos hijoe´putas que ven a los demás hacia abajo. Aquí, allá, ciclistas, peatones, personas que sólo hacen su chamba; serán insultados, agredidos, intimidados, perseguidos, y en los peores casos, asesinados. ¿Por qué? porque pueden, porque saben que la justicia se compra y mientras la puedan pagar, lo que hagan quedará impune.
    Los medios y las redes sólo reflejan lo visible, lo que está a la mano; dejando a tantos casos a su suerte, suerte que a algunos no les toca y tienen que convertirse en estadística.
    Celebro cualquier tipo de confrontación “telenovelezca” (como tú la llamas) que le hagan al tipo o a cualquier otro, no como reacción espontanea, pero sí como legítima y siempre justificada defensa de su integridad. Esa justicia no se compra, y cualquiera está al alcance de ella.
    Así como la “rila” nos recuerda que viejo no significa obsoleto, también la autodefensa nos demuestra que antiguo no significa “barbaro”. Por lo menos yo, dejé de esperar a que lleguen más idiotas…

  2. No creo que gaste fortunas en reparar daños, de hecho mi experiencia es que contratan un buen abogado (de esos que trabajan para aseguradoras), ellos se apagaban con el ministerio y jueces (mordidas y alargan el caso incluso años), finalmente lo hacen tan lento que el agraviado deja de asistir a las comparecencias.

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