Pujol

Habría que bailar ese danzón que tocan en el cabaret de abajo

Jaime Sabines

¿Se han preguntado qué pasaría si fueran vecinos de uno  de los mejores restaurantes de México?

Como coincidencia, los tres mejores restaurantes de México (Quintonil, Pujol y Biko), según The Worlds 50 Best, se encuentran en Polanco. Tiene mucha lógica, es uno de los mejores barrios de la Ciudad de México, con rentas exorbitantes donde una persona puede pagar decenas de miles de pesos por un departamento no muy grande.

No sé qué signifique vivir en Polanco, pero me parece un lugar agradable desde mi propia forma de vida: caminatas, visitas y el abasto del hogar, sin tener que sacar el automóvil. Sin embargo, como en todos lados, depende de qué vecinos tengas. En mis distintos domicilios he tenido vecinos extraordinarios … pero también escandalosos, conflictivos, con animales domésticos y de granja algo ruidosos, etc..

Puedo confesar que me haría más feliz tener una buena taquería en la esquina, que ser vecino del Biko, Quintonil o Pujol. Lo pueden tomar como un tema de preferencias: al menos una vez a la semana estaría comiendo en la taquería y nunca o casi nunca en el super lugar, aunque enunciaría con orgullo mi dirección “a media cuadra de la Osteria Francescana”. Pero más allá de las preferencias ¿qué pasa cuando los vecinos se oponen a la apertura de un restorán que ha estado ranqueado como el mejor de México y que ahora ocupa el lugar 25 a nivel mundial?

Ser vecino de uno de los mejores restaurantes del mundo debería ser motivo de orgullo, pero hay algo que en México ocurre que provoca lo opuesto. Un restaurante discreto (el actual local de Petrarca podría pasar desapercibido por sí mismo) se enfrenta a una realidad: en México los más ricos son los más “nacos”. Si vas a recibir a las personas más poderosas de México, vas a estar rodeado de escoltas, con todo lo que ello significa.

captura-de-pantalla-2017-02-12-a-las-22-39-03

Puse “Tennyson 133” en Google Maps y di con esta imagen, que resume muy bien la preocupación que tienen los vecinos (más allá de la legalidad que reclaman y que por supuesto debe cumplirse) por la mudanza del Pujol: el vecino de enfrente estaciona autos en la banqueta, con tal osadía que hasta tiene pintados los lugares, lo mismo que un vecino de más adelante.

Más allá del posible daño a las marcas “Pujol” y “Enrique Olvera” que pueda significar la controversia respecto al nuevo local, lo que refleja es la creciente dificultad que tenemos en México para hacer convivir el desarrollo económico (ser el #25 de la lista mundial habla bien del chef, pero también habla bien de México) con la calidad de vida: nadie quiere el éxito de los demás cerca.

Al mismo tiempo esto tiene otra consecuencia. La falta de certidumbre en la apertura de negocios daña a la economía y sigue llevando fuerza a los centros comerciales, algo que a su vez trastoca las relaciones urbanas. En el centro comercial tienes estacionamiento y cuentas con un paraguas legal que te libra de todas esas controversias que dan pie a coyotaje, mordida, clausuras, etc. … pero no haces ciudad porque en México los centros comerciales son burbujas aisladas de su entorno, salvo excepciones.

El cuestionamiento al nuevo local del Pujol, a su vez, resume muy bien varios problemas urbanos de México: la movilidad, las tensiones sociales, la incertidumbre jurídica y el “mirreinato”.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s