Justicia para Daphne

No hay un balazo para el juez

No hay una puñalada para el violador

No hay pedradas para quienes le han pagado abogados, para quienes le ayudaron a huir a España

Hay rabia social

Y una víctima que sintió y siente dolor, aunque su victimario no sintió placer

Hay una justicia de puta mierda

No pedimos la muerte violenta para los cuatro cerdos, ni para quienes les han ayudado. Sólo justicia. Cárcel para los violadores. Desempleo para el juez. Vergüenza para quienes los defienden. Y un país que nunca más viva violencia contra las mujeres o las personas vulnerables, ni indolencia frente a la injusticia.

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Motivaciones

Mi motivador es la ciudad. Esto va más allá del legítimo deseo de dar un buen ejemplo a mis hijos, seguir un buen desempeño en mi carrera profesional o llevar a la práctica lo que he pensado por muchos años.

Cuando hablo de que mi motivador es la ciudad pienso en varias preocupaciones. Ser parte del gobierno desde hace un año, y es por ello que hoy escribo esta entrada, nos coloca como ejemplo para algunos, positivo y negativo. Algunos juzgarán positivamente lo que hacemos y otros negativamente. Las instituciones tienen sus límites y las reglas de hoy no facilitan la buena imagen:

  1. Los problemas de los ciudadanos no siempre son solucionados o tardamos en lograr la solución.
  2. Es muy fácil generar incertidumbre: tráfico, bloqueos, candados, grúas, obras, fugas de agua, etc.
  3. No tenemos articulada una visión de largo plazo, porque nos domina la inmediatez.

La Constitución de la Ciudad de México es una carta de derechos en la que nos debemos ocupar en los próximos años para garantizar su satisfacción y cumplimiento. Esto nos llevará a un esfuerzo de planeación sin precedentes: por primera vez estamos obligados a pensar en esta articulación de la promesa de un derecho con su cumplimiento.

Nada garantiza que ocurra, aún, esta conexión entre las buenas intenciones de la Constitución y la concreción de los derechos que pretende garantizar. Me parece que los retos de los próximos años son justamente esos:

  1. Garantizar la solución inmediata a los problemas públicos. Y con esto no me refiero a cuestiones relativamente simples como tapar un bache o prender una luminaria (que a veces se nos complican, por cierto), sino cómo atender la causa raíz de esos problemas públicos y, digamos, anticiparnos al bache o la luminaria fundida.
  2. Atender justamente la incertidumbre del ciudadano, eso que le genera la sensación de que su gobierno no le sirve para nada.
  3. Construir instituciones de planeación fuertes, profesionales, críticas, autónomas, que se aboquen a construir el camino para unir la vocación garantista de la Constitución de la Ciudad de México, con la realidad.

Estos tres retos me entusiasman, así ahora sea parte de un aparato que tiene que replantearse a sí mismo para atender estos tres retos (y que por lo tanto soy cómplice de las fallas).

Moda

Veo personas ofendidas por mi entrada Políticamente correcto, pues consideran que traté de reducir al feminismo a una moda. Lo que está de moda es hablar de feminismo, el feminismo, sin duda y como me cuestionó una de las ofendidas, es anterior a mí y será después de mí. Y que un tema se ponga de moda no demerita al tema, al contrario, genera oportunidades enormes para hablar de él y detonar las transformaciones que reclaman quienes lo promueven.

Quiero reforzar lo dicho con la siguiente estadística

Captura de pantalla 2017-03-20 a la(s) 07.07.32

Parámetros: “feminismo”, en todo el mundo, de 2004 a la fecha, todas las categorías, búsqueda web.

Pueden modificar la forma en que está consultado el término y se van a encontrar que en el último año se reforzó esta tendencia en nuestro país:

 

Captura de pantalla 2017-03-20 a la(s) 07.07.00

Parámetros: “feminismo”, en México, últimos 5 años, todas las categorías, búsqueda web.

 

Por último, una disculpa, por algún problema en la configuración de este blog no puedo poner estas estadísticas y otros objetos en modalidad “insertar”, por eso copio las imágenes, pero pueden comprobar las búsquedas en la liga.

Políticamente correcto

Sería muy hipócrita si aspirara, presente o futuro, a considerarme feminista. Lo digo por un lado con respeto (el término me exige una trayectoria de acción y pensamiento que me rebasan) pero también con escepticismo: esta tendencia de los últimos meses a que todos se autodenominen feministas me dice que hay mucha superficialidad en la historia. Y si nos ponemos a ver, de pronto en los últimos años han surgido expertos de una serie de materias (derechos humanos, movilidad, prensa, redes sociales, feminismo, LGBTTTIA, tecnología, gobierno, etc.), que lo que estamos haciendo simplemente es acelerar la difusión y la discusión sobre determinadas materias, pero no siempre estamos creando expertos, sólo estamos teniendo a muchas más personas hablando de estos temas que las que teníamos antes.

El proceso que hemos vivido en la última década con las redes sociales ha sido demasiado acelerado en términos de difusión de conocimiento, procesamiento, aprendizaje, reflexión, retroalimentación, asimilación. Seguro que no todos han seguido el mismo camino, pero en la medida que uno tiene miles de seguidores está obligado a una cierta corrección política, y como funcionario, más aún. Cada red va imponiendo esta corrección política a sus líderes de opinión.

La corrección política, sin embargo, surge de manera repentina. En estos años he sido reprendido muchas veces por otros usuarios de redes sociales. He defendido posiciones pero también las he modificado. Es mi juicio el que me lleva a decidir entre defender una posición sin modificarla o aprender de la crítica o las observaciones. En este último año, como funcionario, la gran cantidad de comentarios agresivos que recibo en tuiter hace imposible cualquier discusión constructiva. He bloqueado decenas de personas como una estrategia para mantener la ecuanimidad: también soy persona, también tengo hígado y también tengo ganas de insultar a todos los que me han violentado. El bloqueo me ha funcionado bastante bien y no me arrepiento, pero tal vez en unos meses adopte una política distinta.

En estos procesos acelerados de conocimiento y nueva corrección política nos estamos poniendo el chip: todos queremos ser héroes (y yo también he intentado serlo) remarcando un nuevo paradigma ético de nuestra sociedad. La letra escarlata marcaba a la mujer adúltera, hoy comienza con #lady o #lord y castigamos severamente la ebriedad, la corrupción, la suciedad, la agresión, la prepotencia, el machismo, las conductas despreciables y estigmatizables … pero éstas siguen estando presentes en nuestra sociedad. Somos una sociedad que está cambiando el centro de gravedad de sus relaciones de poder.

El discurso feminista corresponde hoy a la corrección política de moda. Por un lado, visibiliza acciones cotidianas que corresponden a violencias de género que al formar parte de la cotidianidad habían pasado desapercibidas de muchas vidas, incluyendo por supuesto la mía. Por otro lado, me encuentro una tendencia aberrante a ideologizar, a estereotipar, incluso a violentar a partir del combate a la violencia de género, a generar posiciones no razonadas ni razonables respecto al tema: es políticamente incorrecto hablar de “ideología de genero” (pero la hay), una vez que has sido calificado como macho nada te quitará el calificativo (tu salvación, como San Pablo, es arrepentirte y seguir los caminos del feminismo), si antes cantaste y bailaste “Ingrata” por más de 20 años, la nueva moral(ina) te obliga a olvidarla (¡no te das cuenta que no puede haber ironía en un tipo que le da dos balazos a una mujer!).

La denuncia de un ciclista (Ari) frente a un automovilista prepotente e imbécil (Rafael) lo envolvió de una marca negativa (#LordAudi). La viralización del video terminó mandando un mensaje poderoso: el rico terminó siendo el humillado. Hace unas horas @plaqueta (Tamara de Anda) fue violentada (“piropo no solicitado”) por un taxista; ella lo denunció ante el juez cívico y éste recibió su merecida sanción. Aquí el perdedor fue el pobre, eso cambia un poco la historia:

Captura de pantalla 2017-03-17 a la(s) 01.20.13

https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FmerinoPP%2Fposts%2F1846964242231826&width=500

Tamara hizo visible una conducta que por lo regular pasa desapercibida y generó un aprendizaje a un “trabajador del volante” … que no tenía claro que su conducta era violencia contra las mujeres. Su postura se volvió viral cuando la gente comparó sus tuites del pasado con la postura presente (lo que de ninguna manera le niega el derecho de reclamar al taxista, ni le da a este el derecho para llamarla “guapa”).

En mi experiencia de ciclista sé que hay automovilistas agresivos ¿hasta dónde puedo llevar mi confrontación con alguno de ellos? ¿hasta dónde reclamar mi lugar si el conductor es hombre fornido o una mujer bajita? El necesario empoderamiento de las mujeres en nuestra sociedad y la construcción de una cultura de respeto también se encontrará con una limitante: la social. El necesario respeto a las mujeres se topará en los siguientes años con el clasismo, que a su vez podría sumar una nueva corrección política cuando todos nos volvamos expertos en el tema.

giphy

Quiero insistir en algo: lo importante es cómo hacemos visibles los problemas, en este caso la violencia o discriminación hacia las mujeres. Hacernos conscientes del problema nos ayuda a transformarnos. Sin embargo, la discusión sobre los problemas es sana, y en este caso no puede ser un acto machista.

Hay un microblog que está presentando de una manera muy creativa la forma en que distintas mujeres se han visto discriminadas por su condición de mujeres, y justo está reforzando esa necesidad de “visibilizar” el problema. Sin embargo, descubro que en uno de los diagramas aparecen al menos tres frases que me parece haber pronunciado frente a la autora del diagrama: “tú divides, yo no”; “a lo mejor si dijeras las cosas distinto”; “este es un espacio para hablar de movilidad, no de feminismo”, lo que sin duda me arroja al círculo dantesco de los machirrines porque, además, recordando el contexto, puedo sostener que volvería a decir dichas frases.

Es tan fácil confundir la corrección política con discursos que pongan a la sociedad en blanco o en negro, y reconozco que yo mismo he asumido posiciones blanco o negro en algunas discusiones. Sin embargo, lo único que nos da viabilidad como sociedad es la reflexión y retroalimentación sobre lo que fuimos, lo que somos y lo que podemos ser. Bienvenido sea este “tren del mame” (el feminismo) por lo que aprendemos de él, por lo que discutimos y nos transformamos, como bienvenidos y bienaventurados serán los siguientes trenes a los que nos subamos, porque la sociedad aprenderá de ellos. Porque esto es un tren del mame, a mí no me cuentan (y este blog a eso se dedica).

Estacionamiento y sus efectos

El anuncio del Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera de presentar una norma de estacionamientos que limite la construcción de los mismos es un triunfo de todos los que durante años habíamos estado en esa línea, y particularmente de ITDP México que ha tomado la agenda de los espacios de estacionamiento y de Andrés Sañudo, el especialista que quizá ha dedicado más tiempo a este tema.

Para el ciudadano que llega en automóvil a su oficina o a un centro comercial esta idea parece absurda. En Facebook puse un post con la nota del anuncio de Mancera y la encabecé “Menos cajones no, que me enamoro“. En las reacciones veo algunos enojos y comentarios contra esta idea, lo cual me dice que la importancia del tema ha sido bien comunicada hacia arriba, hacia el mismo Jefe de Gobierno, pero no hacia la sociedad.

Voy a soltar algunas ideas para invitar a quienes esto causa una reacción negativa a la reflexión.

  1. Empiezo por los autos subcompactos ¿alguien recuerda el salto que significó en los autos chiquitos la llegada del “Atos” por ahí del 2002? A pesar de lo pequeño del auto, éste era relativamente cómodo, frente a otros subcompactos que se habían comercializado en México antes. La razón, el diseño del auto tenía una prioridad: la comodidad de los pasajeros, así que fue construido al revés. ¿Cómo hacer un auto, a partir de que los pasajeros estén cómodos? Los autos antes eran concebidos del motor y las ruedas hacia el pasajero. Bueno, eso es lo que queremos lograr con las edificaciones, hacerlas desde las personas hacia “lo demás” y no satisfacer primero “lo demás” y luego poner el énfasis en las personas.
  2. Los estacionamientos ocupan un lugar físico. Con autoservicio se requieren de 30 a 35 m2 por cajón; atendidos puede reducirse a unos 20-25 m2; robotizados puede haber una reducción mayor. Ese lugar físico tiene varios impactos:
    1. Los autos entran y salen por algún lado y deben atravesar áreas peatonales para hacerlo. Mientras más cajones, más entradas y salidas, así que más interferencias con el área peatonal.
    2. En zonas de suelo caro, Reforma a la cabeza, lo que menos quieres es destinar estacionamiento: no necesitas que el estacionamiento mire a Reforma. Esto ha impactado a las calles de atrás de Reforma. Suelo que podría ser productivo (vivienda, oficinas, hoteles, comercios, etc.) sirve para recibir a un auto que no se moverá en 12 horas.
    3. Los autos llegan por algún lado. Más estacionamientos, más autos en las calles.
  3. Menos estacionamientos significará un encarecimiento del estacionamiento. Sí. Pero los estacionamientos actuales han afectado la productividad de la ciudad y su organización. Menos estacionamientos te puede ahorrar gasolina: tendrás algunos de tus destinos más cerca, por ejemplo, el comercio local. Claro, algunos me dirán: yo no quiero cambiar mis hábitos. Tienen todo su derecho, pero no a costa del beneficio público, es decir, las obligaciones de estacionamiento para los desarrollos inmobiliarios alteran el precio de todo e impactan negativamente la productividad, algo que pagamos, sin darnos cuenta, todos, usen o no el automóvil, lo tengan o no.
  4. Menos estacionamientos exige mejor transporte y el transporte no está mejorando al ritmo que la congestión demanda. Esto es una realidad, en esto tienen razón quienes se opongan a la nueva norma, pero al final de cuentas lo que detonará la norma es un número creciente de voces por un transporte “digno” (léase autobuses en buenas condiciones, de entrada baja, no muy llenos, seguros, ordenados, con carril exclusivo, conductores capacitados, etc.).
  5. Por años hemos hablado de densificar la ciudad para que no se siga expandiendo sin límites. En el caso de la Ciudad de México esto ha ocurrido, pero ha ocurrido con demasiadas entradas de auto, estacionamientos y por tanto autos. Las Granadas, por ejemplo, son la muestra de cómo densificar con autos en la misma infraestructura vial genera más problemas. ¿Qué habría pasado si cada una de estas torres de más de 20 pisos tuviera un número limitado de estacionamientos? Las Granadas ya serían un paraíso ciclista y tendrían mayor oferta de transporte.

Limitar la construcción de estacionamientos tendrá impactos rápidos en la ciudad: abaratamiento de la vivienda popular y media, auge del comercio local, reconversión de estacionamientos existentes en usos productivos, creación de empleo, y sobre todo, voces crecientes por un mejor transporte público. Será necesario abrir nuevos polígonos de parquímetros para equilibrar demanda y oferta.

Un ejemplo de la fuerte dependencia del automóvil:

En esta lógica, hemos sido capaces de que, por ejemplo, en el Hospital de Cancerología, se previeran más cajones que camas: si vemos la ciudad a partir del auto, claro que se requieren más cajones que camas, pero si lo vemos a partir de las personas, con el ahorro en la construcción del estacionamiento se podrían atender más pacientes, en una enfermedad mortal esto significa vidas salvadas.

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La que les debo

Tengo algunas ideas de infraestructura vial, incluidos estacionamientos, que tendría que ocurrir en los próximos años en la búsqueda de una mejor ciudad para todos, incluidos los que nunca se bajarán del auto.