Políticamente correcto

Sería muy hipócrita si aspirara, presente o futuro, a considerarme feminista. Lo digo por un lado con respeto (el término me exige una trayectoria de acción y pensamiento que me rebasan) pero también con escepticismo: esta tendencia de los últimos meses a que todos se autodenominen feministas me dice que hay mucha superficialidad en la historia. Y si nos ponemos a ver, de pronto en los últimos años han surgido expertos de una serie de materias (derechos humanos, movilidad, prensa, redes sociales, feminismo, LGBTTTIA, tecnología, gobierno, etc.), que lo que estamos haciendo simplemente es acelerar la difusión y la discusión sobre determinadas materias, pero no siempre estamos creando expertos, sólo estamos teniendo a muchas más personas hablando de estos temas que las que teníamos antes.

El proceso que hemos vivido en la última década con las redes sociales ha sido demasiado acelerado en términos de difusión de conocimiento, procesamiento, aprendizaje, reflexión, retroalimentación, asimilación. Seguro que no todos han seguido el mismo camino, pero en la medida que uno tiene miles de seguidores está obligado a una cierta corrección política, y como funcionario, más aún. Cada red va imponiendo esta corrección política a sus líderes de opinión.

La corrección política, sin embargo, surge de manera repentina. En estos años he sido reprendido muchas veces por otros usuarios de redes sociales. He defendido posiciones pero también las he modificado. Es mi juicio el que me lleva a decidir entre defender una posición sin modificarla o aprender de la crítica o las observaciones. En este último año, como funcionario, la gran cantidad de comentarios agresivos que recibo en tuiter hace imposible cualquier discusión constructiva. He bloqueado decenas de personas como una estrategia para mantener la ecuanimidad: también soy persona, también tengo hígado y también tengo ganas de insultar a todos los que me han violentado. El bloqueo me ha funcionado bastante bien y no me arrepiento, pero tal vez en unos meses adopte una política distinta.

En estos procesos acelerados de conocimiento y nueva corrección política nos estamos poniendo el chip: todos queremos ser héroes (y yo también he intentado serlo) remarcando un nuevo paradigma ético de nuestra sociedad. La letra escarlata marcaba a la mujer adúltera, hoy comienza con #lady o #lord y castigamos severamente la ebriedad, la corrupción, la suciedad, la agresión, la prepotencia, el machismo, las conductas despreciables y estigmatizables … pero éstas siguen estando presentes en nuestra sociedad. Somos una sociedad que está cambiando el centro de gravedad de sus relaciones de poder.

El discurso feminista corresponde hoy a la corrección política de moda. Por un lado, visibiliza acciones cotidianas que corresponden a violencias de género que al formar parte de la cotidianidad habían pasado desapercibidas de muchas vidas, incluyendo por supuesto la mía. Por otro lado, me encuentro una tendencia aberrante a ideologizar, a estereotipar, incluso a violentar a partir del combate a la violencia de género, a generar posiciones no razonadas ni razonables respecto al tema: es políticamente incorrecto hablar de “ideología de genero” (pero la hay), una vez que has sido calificado como macho nada te quitará el calificativo (tu salvación, como San Pablo, es arrepentirte y seguir los caminos del feminismo), si antes cantaste y bailaste “Ingrata” por más de 20 años, la nueva moral(ina) te obliga a olvidarla (¡no te das cuenta que no puede haber ironía en un tipo que le da dos balazos a una mujer!).

La denuncia de un ciclista (Ari) frente a un automovilista prepotente e imbécil (Rafael) lo envolvió de una marca negativa (#LordAudi). La viralización del video terminó mandando un mensaje poderoso: el rico terminó siendo el humillado. Hace unas horas @plaqueta (Tamara de Anda) fue violentada (“piropo no solicitado”) por un taxista; ella lo denunció ante el juez cívico y éste recibió su merecida sanción. Aquí el perdedor fue el pobre, eso cambia un poco la historia:

Captura de pantalla 2017-03-17 a la(s) 01.20.13

https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FmerinoPP%2Fposts%2F1846964242231826&width=500

Tamara hizo visible una conducta que por lo regular pasa desapercibida y generó un aprendizaje a un “trabajador del volante” … que no tenía claro que su conducta era violencia contra las mujeres. Su postura se volvió viral cuando la gente comparó sus tuites del pasado con la postura presente (lo que de ninguna manera le niega el derecho de reclamar al taxista, ni le da a este el derecho para llamarla “guapa”).

En mi experiencia de ciclista sé que hay automovilistas agresivos ¿hasta dónde puedo llevar mi confrontación con alguno de ellos? ¿hasta dónde reclamar mi lugar si el conductor es hombre fornido o una mujer bajita? El necesario empoderamiento de las mujeres en nuestra sociedad y la construcción de una cultura de respeto también se encontrará con una limitante: la social. El necesario respeto a las mujeres se topará en los siguientes años con el clasismo, que a su vez podría sumar una nueva corrección política cuando todos nos volvamos expertos en el tema.

giphy

Quiero insistir en algo: lo importante es cómo hacemos visibles los problemas, en este caso la violencia o discriminación hacia las mujeres. Hacernos conscientes del problema nos ayuda a transformarnos. Sin embargo, la discusión sobre los problemas es sana, y en este caso no puede ser un acto machista.

Hay un microblog que está presentando de una manera muy creativa la forma en que distintas mujeres se han visto discriminadas por su condición de mujeres, y justo está reforzando esa necesidad de “visibilizar” el problema. Sin embargo, descubro que en uno de los diagramas aparecen al menos tres frases que me parece haber pronunciado frente a la autora del diagrama: “tú divides, yo no”; “a lo mejor si dijeras las cosas distinto”; “este es un espacio para hablar de movilidad, no de feminismo”, lo que sin duda me arroja al círculo dantesco de los machirrines porque, además, recordando el contexto, puedo sostener que volvería a decir dichas frases.

Es tan fácil confundir la corrección política con discursos que pongan a la sociedad en blanco o en negro, y reconozco que yo mismo he asumido posiciones blanco o negro en algunas discusiones. Sin embargo, lo único que nos da viabilidad como sociedad es la reflexión y retroalimentación sobre lo que fuimos, lo que somos y lo que podemos ser. Bienvenido sea este “tren del mame” (el feminismo) por lo que aprendemos de él, por lo que discutimos y nos transformamos, como bienvenidos y bienaventurados serán los siguientes trenes a los que nos subamos, porque la sociedad aprenderá de ellos. Porque esto es un tren del mame, a mí no me cuentan (y este blog a eso se dedica).

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9 thoughts on “Políticamente correcto

  1. Me recuerdas a un arquitecto que dijo que el diseño de las ciudades centrado en las mujeres era una guarrada. Que el diseño es centrado en las personas, y punto… Quizás no puedes (ni él) ver, que si las ciudades fueron diseñadas para los autos fue precisamente porque ignoraron y/o minimizaron las necesidades del 50% de la población.

    1. En ningún momento estoy negando que las ciudades se diseñen centradas en las mujeres, sólo estoy diciendo que si de la noche a la mañana todos hablan de un tema, hay mucho de moda en la historia, así sea absolutamente necesario sensibilizarnos sobre ese tema.

  2. Ya estás sensibilizado (eres el rey) con los peatones… ahora te falta otro tanto con las mujeres.

      1. Adivina que… En todos esos temas que mencionas, la que sigue perdiendo (más), es la mujer (peor si es indígena, gay, etc…)

      2. No lo dudo. Pero la transformación en cualquiera de estos temas, incluido el feminismo, requiere un convencimiento de la sociedad de caminar en una misma dirección: que Tamara no genere una discusión sobre si hizo bien o no en denunciar, sino que la simple posibilidad de que la sociedad reaccione ante cualquier acoso callejero sea el mayor inhibidor. Esta actitud “yihad”, “inquisidor” o “censor” construye cero empatía social. Yo no sé si l solución sea incorporar temas de género en todas las curricula desde primaria hasta universidad, pero sin duda el dedo flamígero, calificador de machismos está más cerca del ridículo que de la pedagogía social.

  3. No pretendo reducir la voz de las mujeres en este tema, pero sin duda este y muchos otros temas exigen que la sociedad se ponga de acuerdo, así el actor vulnerable, en este caso las mujeres, lleve la voz cantante.

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