Activismo e influencia

¿Qué busca el activismo? Transformar una realidad.

Los años que he estado en el activismo he luchado por eso: transformar una realidad. Ahora como funcionario parece que eso (ser activista y funcionario) es como el agua y el aceite. ¿De verdad? En México somos tan desconfiados que esto resulta (casi) imposible.

El activista que apoya al político o al funcionario es considerado palero, vendido, aplaudidor ¿no estamos pisoteando los derechos de las personas al tratar de ubicar al activismo sólo en oposición al gobierno? Sí, es una especie de censura en una sociedad en la que más vale deshacer que hacer.

Buscamos influencia en función de un objetivo, un ideal, una transformación. En ese sentido resulta fundamental cierto pragmatismo: lo importante es esa influencia, no cumplir con los cánones preestablecidos:

Los funcionarios son (adjetivo negativo) por naturaleza

Los activistas son opositores por naturaleza

Estos cánones no ayudan a la influencia. En materia de movilidad no motorizada, una de las líneas donde se ubica mi (pasado) activismo debemos lograr influencia en cierta línea:

  1. Seguridad vial
  2. Conveniencia de la movilidad no motorizada

Cualquiera que sea la estrategia en estas dos vías, más o menos resume (en forma muy simplista) las luchas de la movilidad no motorizada: queremos calles seguras y queremos que nuestras actividades sean agradables y convenientes.

Calles seguras implica no sólo no sufrir las consecuencias de los incidentes viales, sino también las agresiones que ocurren en las calles, particularmente para los más vulnerables (no me refiero a la condición de peatón o de ciclista, sino a mujeres, indígenas, pobres, niños, adultos mayores, personas con discapacidad, etc.).

Agradables y convenientes: caminar o pedalear es toda una experiencia positiva, pero no lo es entre obstáculos, calles sucias, obscuras, congestionadas, contaminadas, rotas, rutas indirectas, semáforos de ciclos prolongados, sin espacios para hacer un descanso, etcétera.

La denuncia forma parte de un proceso de sensibilización. Quizá por allí comienza la transformación pero está muy lejos de lograrla. Lograr que a través de la denuncia se transforme algo en concreto es un mejor paso. ¿Pero qué tal una política en la que sistemáticamente vaya construyéndose la transformación?

Denunciar un auto en la banqueta o en una ciclovía a través de tuiter sensibiliza. Lograr que llegue la grúa y lo retire es mejor, pero no transforma. Lograr una acción sistemática de la autoridad que genere un aprendizaje social e incluso vergüenza del infractor permitirá que nunca haya invasiones a la infraestructura peatonal o ciclista. Este es el sueño de quienes hemos militado en pro de la bicicleta o del peatón. No hay acciones sistemáticas y necesitamos lograr influencia en esa materia (como en muchas otras).

Necesitamos influir. Por tanto, necesitamos replantear la relación entre organizaciones peatonales y ciclistas, y entre éstas y el gobierno. Los que estamos dentro del gobierno estamos relativamente solos ¿Es así como vamos a generar un cambio hacia el ideal de movilidad no motorizada? Claramente no.

 

 

 

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s