Mecanismos de mercado

Hace algunos años, 2006, me tocó encabezar un grupo de trabajo para adecuar la NOM-022-Semarnat-2003, relativa a la afectación a los manglares.

En los años previos se había emitido una norma muy restrictiva que incomodó a la industria hotelera. De manera improvisada, y absolutamente subordinada a los intereses de la industria, Semarnat (Alberto Cárdenas) publicó una modificación cuestionable sobre esta norma, el inciso 4.43, que daba un margen discrecional en las autorizaciones de afectación a los manglares. Al llegar José Luís Luege a dirigir la Semarnat se hizo necesario revisar la norma, algo que terminó suspendido por orden de un juez y que finalmente se resolvió a nivel legal con una prohibición explícita a afectar los manglares.

En las reuniones de trabajo internas, había voces que proponían mecanismos de mercado para limitar las afectaciones a los manglares: permitir un mínimo de afectaciones al manglar y cualquier afectación superior tendría que resolverse mediante una escala de pagos logarítmica. Más afecto, más pago. Esta posición es inaceptable desde el punto de vista de la biología: la vida de un ecosistema no puede someterse a mecanismos de mercado.

Menciono la anécdota porque la norma recién publicada sobre máximos de estacionamiento en la Ciudad de México, genera este tipo de mecanismos de mercado. Se topa en un máximo los cajones de un desarrollo, pero cualquier excedente está sujeto al pago adicional, que está por definirse en la misma norma.

Sergio Sarmiento publicó un artículo llamado “Sin cajones”, el 13 de julio, donde dice “como cualquier edicto autoritario que no considera las necesidades y condiciones del mercado, generan dañinas distorsiones”. Tanto la afectación a los manglares es una externalidad negativa del desarrollo hotelero y portuario, como la construcción de cajones de estacionamiento es también una externalidad negativa del desarrollo inmobiliario. Ante las externalidades negativas, no podemos esperar mecanismos de mercado para resolverlas, sino justo la acción del Estado para corregir las fallas del mercado.

La construcción excesiva de estacionamientos genera tanto distorsiones en el precio del suelo, en el de las propiedades y daña la actividad comercial en planta baja. Insisto, se trata de una externalidad negativa del desarrollo inmobiliario. Limitar la construcción de estacionamientos reduce las externalidades y por lo tanto corrige una falla del mercado. La interpretación de la externalidad es urbanística, la forma en que se corrige lleva impresa una postura económica.

No puedo asegurar que el “Acuerdo por el que se modifica el Numeral 1.2. Estacionamientos de la Norma Técnica Complementaria para el Proyecto Arquitectónico” nos lleve al óptimo en la construcción de estacionamientos, al final de cuentas soy ajeno al proceso de elaboración y el de instrumentación, pero esperaría que paulatinamente las tarifas establecidas se aproximen a ese óptimo. En términos de criterio, la nueva versión de la norma va en el sentido correcto.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s