Respecto al avión presidencial

  1. 1. Yo sí creo que el presidente de México ocupa un avión, pero contar con uno de doble pasillo puede ser una exageración.
  2. Vender el 787 me parece deseable, pero tengo dudas que sea posible, aunque se podría poner en renta como taxi aéreo, operado por un tercero.
  3. El tema de la seguridad no sólo es importante respecto a la protección del presidente, sino respecto a la vulnerabilidad de los pasajeros que lo acompañan. Un avión presidencial es permanentemente custodiado: me refiero a su mantenimiento, a su abastecimiento, algo que no puede garantizarse en un avión comercial.
  4. Para los eventos presidenciales, también hay aeroacarreo, si es día mundial de medio ambiente y se celebrará en tal ciudad, se trepa media plana de Semarnat, y van al evento; si es 18 de marzo, se trepan directivos de Pemex y aparecen en Ciudad del Carmen, y hay varios aviones disponibles para el aeroacarreo de funcionarios y periodistas.
No es pura fantochería pero sí hay fantochería en el tema de los aviones y helicópteros oficiales. Yo creo que sí se puede abaratar, pero no debe desaparecer la flota del Estado Mayor Presidencial.
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Regulación precisa

La comparecencia de ayer de Mark Zuckerberg es un caso muy interesante de cómo los particulares pueden (y lo podríamos decir en primera persona cualquiera de nosotros, en un momento dado) llegar a sacar ventaja de las fallas en la regulación.
No es un tema de Zuckerberg solamente, son miles de circunstancias en que las cosas no funcionan por una regulación inadecuada o insuficiente. Cuando la confianza prevalece, las reglas escritas son innecesarias; paro cuando no, las reglas escritas deben ser cada vez más detalladas.
Yo no estoy pensando en Facebook (aunque hayan vendido mis datos y los algoritmos que se construyen de mis likes), hasta el momento el Facebook me ha hecho muy feliz, por lo que he compartido, por lo que me han compartido, por lo que me han hecho reír, por las personas que he conocido o reencontrado. Estoy pensando en el tema peatonal.
  • Edificios que le imponen su nivel a la calle porque pareciera que nadie con capacidad de generar regulación establece cosas tan básicas como respetar el nivel de la calle … y échenle un ojo a desarrollos “modelo” como Torre Manacar, que hizo lo que se le dio la gana sin que haya instrumentos para exigirle nada.
  • Muros ciegos y entradas de estacionamiento cuando necesitamos pequeño comercio … y lo seguimos haciendo, y si el uso de suelo sólo dice “H”, vale un carajo lo que digamos en los foros de urbanismo, que no habrá plantas bajas activas.
  • No hay cómo empatar el grado de desarrollo de la ciudad, con las necesidades del peatón. Mientras unos perseguimos proyectos específicos donde se hagan las cosas bien, la industria inmobiliaria sigue haciendo cosas mal porque no hemos generado las normas técnicas peatonales que aseguren que, por ejemplo, las banquetas no queden con una inclinación hacia la calle en las entradas de coche, o que no desborden sus escaleras a las zonas peatonales.
  • La mayoría de las medidas de integración urbana que maneja Seduvi son un desperdicio: no se ven por ningún lado. Estrictamente se trata de acciones de interés público que carecen de regulación, no son transparentes, no están sujetas a un plan sino a la improvisación y no se convierten en un mecanismo para detonar el desarrollo equitativo de la ciudad.

Como sociedad necesitamos mecanismos para actualizar la regulación con base en las necesidades públicas. No es Mark Zuckerberg quien falla, tampoco somos los que damos aceptar a los “Términos y Condiciones” … es el Estado que no va detrás protegiendo los derechos de las personas y generando mecanismos inteligentes de actualización del sistema de normas cuando los mecanismos de confianza (es decir, de “no-regulación”) no son suficientes.

 

Sobre el NAICM

Recién publiqué, en mi espacio de El Sol de México, un artículo sobre la necesidad de completar el nuevo aeropuerto en el Lago de Texcoco. Hoy, en ese mismo periódico doy con esta nota:

Yo sigo pensando que lago de Texcoco es el mejor lugar para el nuevo aeropuerto, lo que sí es muy importante es que sólo sea el aeropuerto y se evite la especulación en torno a los terrenos circundantes e inundables.