Política pública de seguridad vial

Preparé este video sobre mi perspectiva en materia de seguridad vial para el gobierno 2018-24.

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Puentes versus túneles

El puente vehicular desune. El túnel puede unir … aunque en las bocas puede desunir.

¿La ciudad necesita infraestructura vehicular a desnivel? Depende para qué o con qué visión. Cuando estamos hablando de un paso a desnivel vienen cifras multimillonarias: difícilmente cuesta menos de 150 millones de pesos que, comparado con lo que podríamos hacer en movilidad sustentable, termina siendo una mala jugada, a no ser que tengamos una estrategia.

¿Estrategia?

El túnel de Mixcoac era el último paso a construir en el Circuito Interior, con ese se cerraba el circuito. A pesar de lo complejo, era una obra relativamente lógica … pero costó demasiado. La forma de pago, a través de un contrato por varias obras y mantenimiento en el Circuito Interior, no da un costeo preciso, pero se acerca a los 2 mil millones de pesos.

¿Debemos hacer pasos a desnivel en la ciudad? No muchas vialidades tienen el tamaño o la configuración para este tipo de obras. Circuito Interior, Periférico, San Joaquín, Zaragoza, entre otras tienen la escala para puentes, pero ya están construidos. En Aquiles Serdán faltan tal vez dos.

Es muy fácil, con el nivel de congestión que padece esta ciudad, creer que los desniveles van a resolver algo, pero corren el riesgo de incrementar la congestión. Lo vivimos con los túneles de Constituyentes. Recién terminados se acortó el camino hacia Santa Fe. Seis meses después el tráfico era insoportable. Con el segundo piso de Periférico pasó lo mismo: antes la congestión terminaba en San Jerónimo hacia el sur y a partir de que se terminaron se volvió un tormento manejar hacia Cuemanco.

Hacer túneles puede ser una buena idea si arriba solucionamos el espacio público, algo que no podríamos hacer con un puente. He pensado en muchos túneles que podríamos estudiar para ello: las transversales a Paseo de la Reforma y a Insurgentes, o incluso el encuentro de estas dos avenidas. Por ejemplo, tomar un túnel ya sea en Monterrey o en Florencia y salir justo antes del puente de Thiers y Circuito Interior. Otro posible: la diagonal que se forma en José Cuellar y Claudio Bernard, para evitar que los vehículos entren de Tlalpan a Centro Histórico, y puedan salir hacia Reforma en un túnel de tres kilómetros.

Cualquiera de estas opciones tomaría presupuesto público (de todos) para resolver problemas de los autos (el 20 o 30% más rico), pero si además integra el espacio público de la zona (de todos) empieza a tomar sentido, pero si cuesta (le cuesta al 10% más rico) beneficia a todos. El tema es que ya ningún gobernante quiere cobrar nada, entonces sólo los más ricos se benefician de ello: usamos el presupuesto de todos para satisfacer las necesidades de una minoría.

Al final de cuentas mi postura es: no hagamos más infraestructura vial si no es pagada con los recursos de los propios automovilistas y no amplía el espacio público o integra lo que una vialidad congestionada divide.