Andar en el siglo XXI

Este 19 de septiembre de 2020 cumplí 25 años de graduado de la Maestría en Políticas Públicas del ITAM con una tesis sobre transporte público. Soy tragaños, así que algunos tendrán dificultad para creerlo, en 20 días cumpliré 49 de edad.
Esta tesis, que defendí frente a Magdalena Barba, Beatriz Magaloni y Andrés Roemer, en el ITAM, plantea un coctel de soluciones para, de un lado, impulsar el uso de medios sustentables y colectivos de transporte, y del otro, desalentar el uso del auto. Al final hago también una propuesta teórica, que es el enfoque escénico: avanzar en una agenda trazando escenarios, sin perder de vista el objetivo.
En términos de mi propio pensamiento en la materia, hay una evolución tremenda, por la experiencia que han brindado los viajes, la lectura, los nuevos conocimientos, los éxitos y fracasos, propios y de terceros.
En la tesis planteo que es fundamental desarrollar 15 corredores de transporte con carril exclusivo y un servicio ordinario (lo digo para diferenciar del Metrobús), pero también fortalecer la recaudación para poder financiar una amplia red de trenes urbanos que abarque la zona metropolitana completa con una perspectiva de cobertura, es decir, que todos tengamos una estación cerca. En ese sentido mi pensamiento sigue siendo muy similar.
Sin embargo, hoy mi visión está más sobre la base del espacio de contacto, el espacio público, el cómo la experiencia comienza desde que cerramos la puerta de la casa hasta que llegamos al destino y de regreso, no puede ser sólo de sistemas.


Por ello en esta imagen pueden ver 25 años de historia. La tesis que defendí, pero la imagen que hoy me representa (de forma involuntaria, porque yo quería que fuera un símbolo peatonal y no personal).
En estos 25 años no sólo he trabajado en movilidad, sino también en medio ambiente y desarrollo urbano, pero también en años he trabajado en energía y elecciones, pero como disciplina me he mantenido escribiendo y participando sobre el transporte, de tal manera que esto soy yo: las ilusiones de un jovencito que aún no cumplía 24 años y la experiencia que todos los días se conflictúa con ese idealismo, pero que por disciplina siempre me inclino por el futuro, es decir, el idealismo estoico.

La tesis, en 1997, fue publicada con el nombre de Andar en el Siglo XXI.