Pujol

Habría que bailar ese danzón que tocan en el cabaret de abajo

Jaime Sabines

¿Se han preguntado qué pasaría si fueran vecinos de uno  de los mejores restaurantes de México?

Como coincidencia, los tres mejores restaurantes de México (Quintonil, Pujol y Biko), según The Worlds 50 Best, se encuentran en Polanco. Tiene mucha lógica, es uno de los mejores barrios de la Ciudad de México, con rentas exorbitantes donde una persona puede pagar decenas de miles de pesos por un departamento no muy grande.

No sé qué signifique vivir en Polanco, pero me parece un lugar agradable desde mi propia forma de vida: caminatas, visitas y el abasto del hogar, sin tener que sacar el automóvil. Sin embargo, como en todos lados, depende de qué vecinos tengas. En mis distintos domicilios he tenido vecinos extraordinarios … pero también escandalosos, conflictivos, con animales domésticos y de granja algo ruidosos, etc..

Puedo confesar que me haría más feliz tener una buena taquería en la esquina, que ser vecino del Biko, Quintonil o Pujol. Lo pueden tomar como un tema de preferencias: al menos una vez a la semana estaría comiendo en la taquería y nunca o casi nunca en el super lugar, aunque enunciaría con orgullo mi dirección “a media cuadra de la Osteria Francescana”. Pero más allá de las preferencias ¿qué pasa cuando los vecinos se oponen a la apertura de un restorán que ha estado ranqueado como el mejor de México y que ahora ocupa el lugar 25 a nivel mundial?

Ser vecino de uno de los mejores restaurantes del mundo debería ser motivo de orgullo, pero hay algo que en México ocurre que provoca lo opuesto. Un restaurante discreto (el actual local de Petrarca podría pasar desapercibido por sí mismo) se enfrenta a una realidad: en México los más ricos son los más “nacos”. Si vas a recibir a las personas más poderosas de México, vas a estar rodeado de escoltas, con todo lo que ello significa.

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Puse “Tennyson 133” en Google Maps y di con esta imagen, que resume muy bien la preocupación que tienen los vecinos (más allá de la legalidad que reclaman y que por supuesto debe cumplirse) por la mudanza del Pujol: el vecino de enfrente estaciona autos en la banqueta, con tal osadía que hasta tiene pintados los lugares, lo mismo que un vecino de más adelante.

Más allá del posible daño a las marcas “Pujol” y “Enrique Olvera” que pueda significar la controversia respecto al nuevo local, lo que refleja es la creciente dificultad que tenemos en México para hacer convivir el desarrollo económico (ser el #25 de la lista mundial habla bien del chef, pero también habla bien de México) con la calidad de vida: nadie quiere el éxito de los demás cerca.

Al mismo tiempo esto tiene otra consecuencia. La falta de certidumbre en la apertura de negocios daña a la economía y sigue llevando fuerza a los centros comerciales, algo que a su vez trastoca las relaciones urbanas. En el centro comercial tienes estacionamiento y cuentas con un paraguas legal que te libra de todas esas controversias que dan pie a coyotaje, mordida, clausuras, etc. … pero no haces ciudad porque en México los centros comerciales son burbujas aisladas de su entorno, salvo excepciones.

El cuestionamiento al nuevo local del Pujol, a su vez, resume muy bien varios problemas urbanos de México: la movilidad, las tensiones sociales, la incertidumbre jurídica y el “mirreinato”.

5F17: Constitución CDMX

Hoy se promulgó la Constitucion Politica de la Ciudad de México. Es un momento histórico para la Ciudad de México: hemos discutido por más de 30 años el estatus político y jurídico de la capital mexicana y esta vez llegamos a un instrumento estable plasmado en esta nueva constitución.

Una constitución es, en general, un documento fundacional que contiene al menos cuatro características:

  1. Es un documento político que da marco a una relación entre gobernantes y gobernados, y entre los gobernados mismos, llamada pacto social.
  2. Es un documento orgánico que define las instituciones que vigilan la función política y configuran un entorno administrativo y judicial.
  3. Es un documento jurídico, con las implicaciones que ello representa en su aplicación particular.
  4. Lo más importante, para mí, es que es un documento filosófico, que representa el retrato de una sociedad y sus relaciones, mirando al presente y al futuro.

Este 5 de febrero hubo dos eventos políticos relacionados con la nueva constitución. El acto mediante el cual el presidente de la Asamblea Constituyente entrega la constitución al Jefe de Gobierno y éste la envía a publicación, y el acto político posterior en el que protagonistas de este proceso dan un mensaje en el Zócalo. Estuve en ambos. Fueron eventos, sin duda, triunfalistas, bajo la interpretación –que comparto– de que hoy es un día histórico para la ciudad.

Sin embargo, en los meses previos escuchamos comentarios escépticos respecto a la Constitución. Por un lado, el rechazo al fortalecimiento de los derechos sin generar obligaciones; por otro, la minimización de la trascendencia de las discusiones. Pensar el futuro, discutir el futuro, nos conduce al futuro. La importancia de la Constitución está allí: es la reflexión de una sociedad hacia su futuro, y esto supera a 100 constituyentes.

Llamó mi atención un tuit de @jrisco, y reflexiono sobre él precisamente porque describe las ausencias presentes y los retos futuros que impone la discusión constituyente de la Ciudad de México:

Pese a los avances en los contenidos de la constitución local, vivimos una realidad: en un presidium mínimo (estrictamente los que estuvieron eran los que debían estar), no había mujeres. Estaba el jefe de gobierno, estaba representada la Federación con el Secretario de Gobernación, la Asamblea Constituyente con su presidente, lo mismo que la Asamblea Legislativa, la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores y el Tribunal Superior de Justicia. Todos hombres. Podría ser un tema de organización del evento (subir a más actores al presidium para incluir a las mujeres), pero finalmente es una realidad: es todavía poco probable que una mujer ocupe alguna de las funciones que listé (aún cuando sí ha habido mujeres en algunas de esas posiciones en algún momento).

Habría bastado con incluir a la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos local o a la Secretaria de Gobierno para incluir a una mujer, pero no se trata de eso, al menos no en esta ocasión (en el panel de una conferencia esto es más sencillo, por ejemplo). Se trata de que justo en un presidium mínimo siempre haya mujeres. Es decir, aspiramos a una sociedad inclusiva, equitativa … pero aún no la tenemos. De hecho en el evento nacional por el centenario de la Constitución pasó prácticamente lo mismo, y eso que el presidium era más amplio.

Y así como decimos género podemos enumerar muchas otras aspiraciones de la Constitución que acaba de ser aprobada. ¿Cómo será el primer, el décimo o el centenario? Esta carta magna local debe darnos un salto hacia delante en los próximos años. Lo sabemos y por eso estoy convencido de que al hablar de nuestro futuro, en realidad, lo estamos acercando, y por eso soy optimista de la nueva constitución.

La solución está en la raíz

Conocí a Arne Sidney Aus den Ruthen Haag en 2003. Fue motivación propia. Un miércoles ciudadano me presenté a platicar con él con ese argumento: lo quiero conocer. Le quedaban pocas semanas como Jefe Delegacional, pero era sin duda un referente de buen gobierno, honestidad y empuje para transformar las cosas. Le comenté que había perdido las elecciones para diputado local y él me enlistó una serie interminable de tareas que debía hacer para seguir adelante en política. Parecía una máquina incansable.

Años más tarde, en 2009, él me buscó. Había dado con mi blog megablógolis, y le habían hablado de mí, como alguien que siempre está pensando en mejorar la ciudad. Platicamos un rato del movimiento que quería lanzar, un movimiento que en ese momento no tenía nombre, pero que meses después adoptaría un nombre espantoso: “Movimiento Tú” o “MOTU”. Era, notoriamente, la base de sus aspiraciones a Jefe de Gobierno.

Con el MOTU tuvimos dos encerronas. Una de ellas en el Centro Carsolio de Villa Alpina, y otro en Picocanoa, Veracruz. Nos estábamos organizando de manera temática y territorial. Por semanas, Margarita Martínez Fischer, Alfonso Tamés, entre otros nos estuvimos reuniendo a discutir largamente nuestro concepto de ciudad. Me sirvió muchísimo, en lo personal, discutir, rebatir, argumentar y modificar posiciones a partir de nuestros encuentros semanales.

Estaba entusiasmado con la idea de detonar una candidatura provocadora que sacudiera al PAN, aunque al mismo tiempo estaba ya fastidiado de militar en ese partido, y de hecho deserté a mediados de 2010. En abril de 2011, de manera sorpresiva, Arne renunció a la posibilidad de ser candidato a Jefe de Gobierno, al PAN y al movimiento que encabezaba. Todos nos sentimos abandonados y traicionados, pero el cariño y la admiración hacia Arne lo salvó de los jitomatazos que hoy promueve. Uno o dos días después nos reunimos en el despacho de Fernando Pérez Noriega a escuchar sus razones y expresar nuestros reclamos. Hubo lágrimas y emociones muy fuertes. Las palabras más sensatas, me parece, las dijo el propio Pérez Noriega: “Qué bueno que renunciaste ahora …”

Uno de los legados conceptuales del MOTU en algunos de los que participamos es el “Método Zuma … la solución está en la raíz”. Este método está orientado a identificar la causa raíz de los problemas. Este video fue producido por el propio Arne para promocionar el método Zuma:

El método consiste en las siguientes etapas:

  1. Una buena definición del problema
  2. Identificación de la causa del problema
  3. Identificación de las causas previas del problema, hasta dar con la raíz del problema

El método, a su vez, parte de que tendemos a definir mal los problemas, o atender causas superficiales y no causas primarias.

Desde que Arne se asumió como City Manager de la Delegación Miguel Hidalgo he tratado de ver sus acciones en la lógica de atacar la causa raíz. Todo parece indicar, en su análisis, que la causa raíz que hay que atacar es la falta de cultura ciudadana. Todo. Desde la primera persona denunciada porque no se quiso llevar la basura que había abandonado en un lugar indebido, hasta los jitomatazos a César Camacho Quiroz, Arne ha tratado de calibrar una conducta ciudadana.

En el marco del MOTU se produjeron también cuatro videos cortos que tratan de detonar la reflexión sobre las conductas ciudadanas. La producción de estos videos dice mucho de la fuerza que Arne impone al tema de cultura ciudadana:

Conforme Arne se radicaliza percibo mayor distancia entre sus acciones y las mías. Como agravante, ahora en la Autoridad del Espacio Público me veo obligado a la mesura, lo que acendra la distancia, pero sin duda refuerza la reflexión. Mi timeline de tuiter se ha llenado de críticas, algunas fundadas, pero muchas otras, la mayoría, son sólo el reflejo de una distancia entre ciudadanía y gobierno. Hay reclamos estériles por cosas que no puedo atender, hay insultos, hay la percepción de que hay un lado de la luz (“ciudadanía”) y un lado obscuro (“gobierno”). Dialéctica de Telenovela (en las telenovelas no hay dialéctica en realidad, sólo destrucción de una verdad frente a otra).

Algunos días encuentro más insultos que críticas con las que se pueda dialogar. Persona que me insulta, persona que bloqueo. Pero es difícil promover un cambio en el gobierno si los ciudadanos simplifican el discurso de una manera tan personalizada: “eres mi empleado y me debes obedecer”. Hay misiones, no vasallajes. El funcionario también es ciudadano, sea bueno o malo, honesto o deshonesto. El insulto es un juicio demasiado ligero que no construye, que no genera posibilidades de transformación … lo mismo que un jitomatazo.

Disfruté, como millones, el zapatazo a George Bush. Se lo merecía. Donald Trump merece un jitomatazo (por cada mexicano). También Enrique Peña. ¿Hacemos una lista? Al final encontraremos una relativización de los villanos. ¿Cuál es el problema con Camacho Quiroz, sus relojes o el bono de fin de año? El jitomatazo generó simpatía  de muchos, pero también unidad en torno a Camacho Quiroz, quien no entiende lo ofensivo que resulta la frivolidad de algunos políticos luciendo relojes que valen cientos de miles de pesos. En la agenda de @jitomatazomx, devolver el bono navideño es estratégico para la transformación del país. ¿Será?

Hace unos días publiqué aquí mismo mi simpatía con el encarecimiento de la gasolina … ¿no debería ser linchado o sometido a jitomatazos? En la lógica de Arne, seguramente no, pero en la lógica de otras personas tal vez sí, o tal vez encontrarán en mi ser, en mi discurso o en mi desempeño causas suficientes para ser atacado con jitomates, huevos o zapatos. Y como yo, muchos.

Esta no es la ruta. Vuelvo: la solución está en la raíz, no en el jitomate. Arne Aus den Ruthen es una persona impresionante, brillante, quien lo conozca bien sabe de sus capacidades. En lo personal, admiración y cariño; pero en la lucha por una mejor sociedad no encuentro que la obsesión por los bienes mostrencos pueda detonar esta transformación. El tema de los jitomatazos me refuerza este diálogo inexistente entre gobierno y sociedad, entre política y ciudadanía, creo que detona un mensaje equivocado: jitomatazo a los políticos por ser políticos, no por su bono, no por la riqueza malhabida de algunos de ellos, sino por ser políticos.

Creo que nuestra sociedad necesita años de inercia positiva en donde tener éxito sea más fácil sin necesidad de corromper o corromperse. Esa es la causa raíz que encuentro: casi medio siglo de incertidumbre. Hay demasiados incentivos al pragmatismo y pocos para actuar apegado a principios. No pasará lo mismo en una bonanza. No es fácil, porque el futuro inmediato no es promisorio.

¿Cuál es esa o esas causas raíz que debemos atender para ser una mejor sociedad? No es el bono de los diputados, no son los relojes lujosos de Camacho Quiroz y otros políticos. Anda por el lado del respeto, de la falta de instituciones, de la relativización de nuestras ideas (todos hablamos como nos va en la feria), lo que finalmente me dice: tirar al gobierno a base de jitomatazos sólo construirá la dictadura del tomatero.

Quiero resumir lo que he escrito respecto a Arne en dos ideas fundamentales. Uno: Arne tiene una gran voluntad para la transformación de la sociedad mexicana, pero no basta con ello. Dos: Si su radicalismo “dialogara” podríamos construir algo mucho más fuerte: no es el jitomate, la solución está en la raíz.

Más México

Ha llegado el día de la Inauguración del mandato de Donald Trump y comparto lo que pienso.

  1. No sé si es una tragedia o una oportunidad o ambas. Como tragedia puede ser terrible: la obsesión por el muro, por el racismo, la humillación a México, el sabotear a México. Como oportunidad, es claro que el país está tocando fondo y lo que pase será quizá la sacudida que necesitamos.
  2. Es deprimente el estado del Gobierno Federal. Un presidente incapaz, sin visión, corrupción y violencia por doquier, volvimos a las crisis sexenales, la popularidad de Enrique Peña Nieto es de a duras penas 12%. Es indefendible.
  3. ¿Cómo enfrentarnos al monstruo? México jugó ajedrez durante la guerra fría, entendió la geopolítica, fue clave en la Revolución Cubana, la usó como su arma de defensa y de negociación. Esa era una política internacional real. “No soy diplomático, vengo a aprender”; un economista formado en el ITAM y el MIT, lo que prometía bastante, resultó en un irresponsable funcionario que retomó las malas prácticas de gastar más de lo que se tiene y llevó a México a una crisis. Ahora de canciller, su mérito está en el acercamiento con el asesor estrella, y yerno, de Trump. ¿Realmente eso salvará a México del muro, de las deportaciones masivas o simplemente salvará los negocios binacionales de una élite?
  4. Este reto sólo se puede enfrentar con dignidad. La visita de Trump a México durante su campaña, para luego volver a atacarnos en su siguiente discurso, fue indignante. El regreso de Videgaray es la antítesis de la dignidad. Me avergüenzo de mi presidente, me avergüenzo de mi canciller.
  5. Dignidad significa estrategia nacional. El mundo está preocupado por Trump, pero ningún país corre más riesgo que … Estados Unidos. Luego sigue México. Estrategia significa un fortalecimiento del país en el contexto internacional. “Vengo a aprender” es la no política, la no diplomacia, la no estrategia, la no visión.
  6. El eje de las campañas en 2018 tal vez sea de nuevo el ataque, pero tendría que ser la estrategia nacional, las alianzas internacionales, la geopolítica, la nueva independencia pues está claro que en muchos temas México se ha subordinado a Estados Unidos por décadas. Esta crisis en el mediano y largo plazos puede resultar en un México más fuerte.
  7. No creo que el mundo resista una vuelta al proteccionismo, hay demasiadas instituciones que apuntan a la globalización. En el caso mexicano hay que ser recíprocos: elevar aranceles a bienes terminados en Estados Unidos y estudiar cuáles aranceles imponer a insumos para no alterar los precios de los bienes acabados en México, sigamos libres con el resto del mundo. Al final de la historia, Trump será tanto o peor presidente que Ronald Reagan (al que sin embargo adoran): inflación y déficit, en una economía atascada.
  8. Mi pleito no es con Estados Unidos. He conocido americanos maravillosos, tengo familia en Estados Unidos como todos los mexicanos. Los déspotas realmente han sido la excepción aunque suficientemente hirientes para recordarlos por mucho tiempo (un cónsul que, durante mi trámite de visa hace 20 años, me preguntó si ya les íbamos a vender Pemex). Viajaré a Estados Unidos, eventualmente, durante la era Trump; siempre tengo mucho que hacer y ver por allá. No hagamos de la llegada de Trump una vuelta a la guerra fría, cuyas implicaciones nacionales llevaban un mantra: “pinches gringos”. Hay un futuro común, yo no tengo por qué comprar las fobias de Donaldo.

Conclusión, de esta crisis no salimos con cabilderos del perdón, salimos solamente con nuestra esencia. Seamos #MasMexico y paremos el empequeñecimiento que hemos venido labrando no sólo durante el peñismo, sino muchos años atrás: con la violencia, con la corrupción, con las imprudencias (comes y te vas), con la falta de una estrategia geopolítica postguerra fría.

Gasolina cara

Soy de esos que fríamente dice: la gasolina debe ser cara.

El problema está en cómo llegamos a la gasolina cara y para qué llegamos a la gasolina cara.

A nivel nacional lo que yo haría es lo siguiente: despetrolizar las finanzas públicas, pero sí “engasolinarla”. Es decir: que Pemex pague tarifas por extracción de petróleo, pero que en términos generales los ingresos presupuestarios dependan poco de impuestos especiales a Pemex, como ocurría hace algunos años. Se ha avanzado, ciertamente, pero aún hay una alta dependencia.

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Como los ingresos deben sustituirse por algún lado, me parece que es del lado de los productos terminados donde tendrían que sustituirse. Es decir, cargar menos a Pemex y más al consumidor, dando oportunidad a una mayor eficiencia energética. No olvidemos que un sólo centavo de incremento alcanza a recaudar millones en un día.

Por otro lado, existe un precio óptimo de la gasolina. Como todos los “óptimos” en economía hay una función que encuentra su máximo beneficio en algún punto:

  1. Los derivados del petróleo y el petróleo mismo contaminan, así que la función debe significar algún desestímulo al consumo, a pesar de la inelasticidad del mismo.
  2. Gasolina y diesel sirven al transporte, pero socialmente prefiero su mayor eficiencia, de tal suerte que el precio debe contribuir a un uso predominantemente colectivo de los energéticos y no uno individual, por lo que esta función se traduce en la construcción de estímulos a la eficiencia en la movilidad.
  3. El desarrollo económico. En el mundo, en términos generales, los combustibles caros están relacionados con el desarrollo; claro que la lista está llena de excepciones, pero en términos generales la eficiencia energética contribuye al desarrollo, por lo que la función también debe premiar la eficiencia, aunque un commodity como la gasolina puede llegar a encarecer los mercados y en ese sentido desfavorecer consumo y productividad.
  4. El desarrollo social. Las dos primeras variables tienden a encarecer el precio del combustible, la tercera quizás también pero lo limita. ¿Cuál es el rol de los indicadores de bienestar social como salud, educación, acceso a alimentos, vivienda y bienes básicos? la función no puede menospreciar los impactos sociales de una gasolina cara, pero sí tener en cuenta que más ingresos públicos pueden favorecer una redistribución de la riqueza que beneficie a los pobres.

¿Cómo ponderar esta función? esa es otra discusión, pero sin duda una buena ponderación nos llevará al precio óptimo, el cual asumo será mucho más alto que el actual “post gasolinazo”. De hecho, el precio actual es cercano a los 71 centavos, que una investigación del CIDE determinó como el “impuesto óptimo a la gasolina”. Es decir, la sociedad entró en shock con gasolinas de 15 a 17 pesos cuando su precio óptimo, con base en la ecuación que desarrolló Fausto Hernández Trillo, debería estar alrededor de los 30 pesos.

Todo lo que es abrupto es mucho más difícil de asimilar. Quién se ha llevado mi queso, quién se ha llevado mi galón de gasolina. México venía de varios años de ajustes mensuales al precio de la gasolina. Como el consumo es por decenas de litros, en realidad los ajustes pueden ser de decenas o centenas de centavos, de tal suerte que mantenga una tendencia. Suspender los ajustes mensuales es el gran error, amén de las falsas expectativas que se generaron por una reforma energética pro – privatización. Aún si el precio óptimo fuera de 30 pesos, sería un error gravísimo hacer el ajuste en un solo momento, debería establecerse una estrategia para que, de la mano de los incrementos, se sintieran los beneficios (inversión en transporte público, asistencia social, medidas de mitigación, etc.).

En toda esta historia no deja de ser relevante recordar que quien quitó los ajustes mensuales fue Luís Videgaray, quien ejecuta el aumento a la gasolina es José Meade, que a su vez gestionó ajustes mensuales cuando fue el Secretario de Hacienda de Felipe Calderón, y sirve como cortina de humo al acto verdaderamente indignante: ponerle un canciller a modo a Trump. Luego sumemos que en el Estado de México (elección de gobernador este año) el precio aumentó menos que en otras entidades. El economista del ITAM – MIT, Videgaray, no actúa como economista, ha intentado actuar como político de la forma más burda y se ha convertido en el peor Secretario de Hacienda de las últimas cuatro décadas, independientemente de las adversidades internacionales: déficit presupuestal, inflación (todavía no llega pero ahí viene), devaluación, crisis y convulsión social. Al final de cuentas este cambio abrupto en el precio de las gasolinas es tan carente de estrategia que no se alcanza a rescatar un beneficio social.

Yo creo en la sinceridad del ejercicio público. Esta obsesión por decir que los precios deben bajar (gasolina, electricidad, gas, leche, huevo, transporte público, impuestos) sólo pospone las crisis, pero al final de cuentas es la causante. Hay que poner sobre la mesa la necesidad de un precio óptimo de la gasolina y una ruta para alcanzarlo. Hay que poner sobre la mesa un gran salto adelante en la gestión del transporte público en las grandes ciudades mexicanas que se financie con los impuestos a la gasolina. Hay que poner sobre la mesa la opción de despetrolizar las finanzas públicas pero incrementar el gasto social por la vía de los impuestos a la gasolina. Y hay muchos otros tragos amargos que hay que poner sobre la mesa, así sea impopular, porque lo menos popular de la historia será siempre la crisis.

 

 

Video Killed The Radio Star

En teoría (ya veremos si en la práctica sucede) en pocos meses se concretará una demanda urbanística de varios lustros: revertir la exigencia de “mínimos de estacionamiento” y convertirla en “máximos de estacionamiento”.

¿Qué pasaría si esta premisa de “máximos de estacionamiento” sigue criterios técnicos? Necesariamente tendríamos que dar una prioridad a algo: desestímulo del auto, recaudación, impactos, etc. Si llegamos a ser muy estrictos ocurrirá algo muy positivo para la ciudad: la transformación de los centros comerciales.

El “centro comercial” es un espacio cuyas fronteras están hechas, en México, a la medida del automóvil. Desde Plaza Universidad, uno de los primeros, hasta los más recientes, los centros comerciales han sido más amables para el usuario que llega en automóvil que para el de a pie … con todo y que los formatos han cambiado. Reforma 222 podría ser la excepción hasta cierto punto, o aquellas plazas mucho más sencillas que sí están orientadas al  usuario de a pie, como las del Centro Histórico.

¿Qué pasará si los desarrolladores de centros comerciales de pronto tienen que pagar fortunas para tener estacionamientos de varios niveles como hoy día? Más allá de trasladar el costo al usuario, algo que resulta deseable, este planteamiento tendría implicaciones ideales: limitar el tamaño de los centros comerciales y forzarlos en su diseño a un mejor vínculo con el usuario de a pie.

He visitado centros comerciales en Asia y son impactantes por muchas razones, pero una de ellas es porque se vuelven la extensión de la calle: decenas o cientos de comercios en un gran espacio, extienden su actividad hacia las banquetas desbordadas de personas comprando dentro y fuera de la plaza comercial. En mi escala de valores esto está bien: activa la economía de la zona y no sólo de los arrendatarios del centro comercial. El modelo mexicano, por el contrario, mata el comercio de calle y se lleva al cliente a un espacio generalmente controlado por un grupo reducido de marcas.

Por ello creo que la mayor presión para la modificación de los requerimientos de estacionamiento no vendrá de los fabricantes de automóviles sino de los desarrolladores de centros comerciales: su modelo está en riesgo. El video mató a la estrella del radio, nuestro modelo de centros comerciales pende absolutamente de una cantidad grosera de cajones de estacionamiento que, pese a todo, son insuficientes el Día de las Madres, el día de la venta nocturna y los días previos a la Navidad.

Restringir los espacios de estacionamiento en los centros comerciales retemblará en el modelo comercial mexicano: los nuevos centros comerciales tendrán que articularse con el nivel de banqueta y caerán como agua bendita a favor del pequeño comercio. Los viejos centros comerciales se revalorarán en una primera etapa, hasta que su clientela se dé cuenta que son viejos, y entonces tendrán que comunicarse mucho mejor con el peatón, generando frentes de calle. Otra bendición.

Los centros comerciales no desaparecerán de los mapas, pero su vínculo con el automóvil deberá volverse débil y fortalecerse la relación con la banqueta.

Reflexión final sobre el Cetram Chapultepec

En el caso del Cetram Chapultepec, a raíz de algunas reflexiones tuiteras, me cuestionaron mi postura a favor. Sigo pensando que la parte más débil del proyecto es la construcción del estacionamiento, pero que la más fuerte es la creación de comercio a nivel de calle. Sin embargo, la duda es válida ¿necesita el proyecto tres niveles comerciales? y la respuesta está en el modelo de negocio: ¿los niveles superiores del centro comercial están a la escala del hotel y edificio de oficinas o en realidad están pensados para atraer consumidores del entorno? obvio, es un atractor. Esto no es problema en tanto el centro comercial está integrado a una estación de transporte, se vuelve problema en tanto un estacionamiento lo vuelve un centro comercial típico.

Si se llegara a reducir al mínimo el estacionamiento del Cetram Chapultepec, el centro comercial quizá reduzca su tamaño, pero justo será un ejemplo de lo que he reflexionado en este artículo: una extensión del comercio en planta baja y no su abolición.

El día de la independencia

El triunfo del “unmentionable” me pone dos preguntas iniciales en la cabeza y posteriormente una gran pregunta.

  1. ¿Qué pasará con el muro?
  2. ¿Qué pasará con la economía?

¿Cómo salir airosos del triunfo del #Unmentionable?

No hablaré de la pregunta de la economía en este momento, creo que no he leído suficientes análisis aún que me permitan entender el desfío que enfrentaremos, más allá de las especulaciones que ya he hecho en este blog y en mis otras redes sociales.

Hablaré de las etapas de construcción del muro:

  1. #Unmentionable pide a México pagar por el muro
  2. México dice que no pagará por el muro
  3. #Unmentionable reitera petición a México de pagar por el muro
  4. México reitera no pagar por el muro
  5. #Unmentionable amenaza con tomar activos mexicanos por el valor del muro
  6. México dice que esto es ilegal y amenaza recurrir a tribunales internacionales
  7. #Unmentionable construye una polarización en la opinión pública de su país, previa a la ocupación de territorio mexicano
  8. México sigue diciendo que no pagará el muro
  9. #Unmentionable envía tropas a México
  10. Se interrumpe la transmisión

Esta historia es de pavor, pero sin duda uno de los escenarios posibles, a la vez imposibles hasta hace unos meses. Creo que habrá instituciones que impidan llegar a este escenario tan negativo … pero ¿y si sí?

La estrategia preventiva sólo puede ser ver en #Unmentionable un triunfo para México. Este es el momento de la independencia.

Cada que viajo a Colombia, al regresar, tenemos que salir por las puertas más incómodas. Mientras en un viaje de Estados Unidos a México tardo 30 minutos del avión a la calle, viniendo de Sudamérica las salidas tardan de 60 a 90 minutos. ¿Por qué? Porque México ha aceptado ser la primera puerta de Estados Unidos. Existen mecanismos menos humillantes para vigilar el tráfico de drogas en los aeropuertos, México ha optado por hacinar viajeros ¿No es absurdo?

En temas como seguridad, migración, diplomacia e industria, la estrategia de México ha sido obedecer a las presiones de Estados Unidos. #Unmentionable es la oportunidad de poner alto al zapato del Tío Sam.

Sí, hagamos el muro, pero hagámoslo turístico, del lado mexicano, hagámoslo de una manera tal que nos desvincule del “imperialismo yanqui”, que evite la llegada de armas, que evite la llegada de autos usados, que evite la cultura chatarra, que imponga normas ambientales tan estrictas como las de California, que reduzca la influencia de la industria automotriz y favorezca industrias más sustentables, que amplíe oportunidades de desarrollo para los mexicanos. Hagamos el muro empleando a los cientos de miles de repatriados, plasmemos en él lo que somos, pidamos prestado a los bancos de Estados Unidos para hacerlo y dejemos de pagar cuando osen humillar.

Ese muro tendría que marcar el límite del territorio mexicano, cuando los marines intenten entrar. ¿Que pueden entrar por aire? Claro, nosotros también, la droga también, los tamales también, la música también. Siendo el discurso del muro un motivo tan absurdo, saquémosle provecho, hagamos un muro keynesiano y reduzcamos la influencia “gringa” sobre México.