Velocidades bajas en las calles

Advertisements

Santa Lucía

Sigo confiando en los estudios y comentarios de MITRE respecto a la viabilidad de Santa Lucia. Es decir, no es viable, o en todo caso requiere 10 años de análisis.

Sin embargo, el Gobierno Federal mantiene la postura de construir allí el nuevo aeropuerto y recién se anunció que Santa Lucía será para los vuelos internacionales y AICM para los vuelos locales. El tema mantiene la preocupación: miran la aeronáutica como si acabara de terminar la Segunda Guerra Mundial.

La realidad es que los vuelos y conexiones se programan en función de un mercado. Entonces, de operar un segundo aeropuerto, distante del primero, lo que yo visualizo es la necesidad de una estrategia basada en el mismo mercado, con los incentivos adecuados.

En Buenos Aires se tiene Ezeiza a varios kilómetros de distancia y el Aeroparque en el centro. En Sao Paulo existen Guarulhos para vuelos internacionales y Congonhas para vuelos locales. En Río de Janeiro hay una estrategia similar con Galeao y Santos Dumont. Esto sin duda tiene complicaciones logísticas, pues no incentiva a conectar.

¿Puede haber una estrategia distinta? Como mera hipótesis, e insistiendo que rectificar la decisión a favor de Texcoco sigue siendo la mejor opción, me parece que operar Santa Lucía como el aeropuerto primario con operación simultánea tendría más posibilidades, dejando al AICM con una operación centrada en operaciones diurnas, beneficiando a vecinos del aeropuerto y sus rutas de aterrizaje, privilegiando aviones de menor tamaño y con un TUA mucho más alto que ayudara a financiar la estrategia aeroportuaria.

Es decir, que del AICM los vuelos de los puentes aéreos (Guadalajara, Monterrey, Cancún, Tijuana) sean caros, encontrando opciones más baratas en Santa Lucía y más aún en Toluca. Que los vuelos a destinos menos solicitados (Tepic, Ciudad Victoria, Durango, etc.) con aviones más pequeños, pudieran concentrarse en la capital para privilegiar las conexiones principales en Santa Lucía. Esto, con la idea de no congestionar el espacio aéreo y operar no con las pistas 05 sino con las 23, a fin de reducir las interferencias con las aproximaciones a Santa Lucía.

Esto no deja de ser una hipótesis (claramente no me dedico a esto) y un remedio que en el largo plazo mantiene Texcoco como la única opción, puesto que además, no hemos hablado de cómo llegar a Santa Lucía.

Al final de cuentas, justo refuerza que es más importante hacer viable Texcoco (por razones financieras y técnicas, al menos, pero también por razones ambientales), lo que me dice que hay una opción que no ha sido valorada: cancelar las pistas 05 (charters, la última en construirse, con su respectiva terminal) y 06 (militar, en obra), para partir de ese espacio contiguo al NAICM para la recuperación del Lago en lo que no sea ocupado por el Aeropuerto.

Día de fiesta

En México no existe la posibilidad de renuncia del presidente, aunque si de pronto se deprimiera y huyera de Los Pinos, o de Palacio Nacional, o simplemente bajara los brazos, ya no podría ser presidente.

Enrique Peña Nieto debió renunciar en 2014. Se probó su incapacidad y su deshonestidad. El presidente de las reformas, no las supo instrumentar, privilegió a una élite, fue corrupto, confió su gobierno a un estratega que notoriamente ha mantenido su propia agenda y no la nacional … pero aún así se hicieron cosas buenas, como quizá se hayan hecho en todos los gobiernos estatales malos igualmente.

El gobierno de Peña corrió en democracia. Peña no es un demócrata, como no lo fueron su círculo cercano de colaboradores. El nuevo presidente, Andrés Manuel López Obrador, tampoco es un demócrata, pero sí está rodeado de demócratas, aunque no está siendo democrático y sus demócratas se están quedando callados frente a su creciente autoritarismo.

Se me quedó grabado un tuit de José Merino:

Los 21 años que refiere de democracia “consensual y protocolaria” han sido años de mucha discusión democrática que ha devenido en transformación de instituciones. Sí, lamentablemente nos llenamos de inseguridad y corrupción, pero las discusiones públicas trascendieron en políticas públicas. Con esa supuesta democracia consensual y protocolaria se construyó un sistema de acceso a la información; se constituyeron órganos autónomos para temas específicos, mismos que ahora el nuevo gobierno amenaza con desmantelar; con esa democracia el gobierno de Peña Nieto destituyó a Humberto Benítez Treviño de la PROFECO y a David Korenfeld de la CONAGUA. Con esa democracia consensual y protocolaria hemos tenido un surgimiento de medios alternativos que han combatido el monopolio oficial. Nuestra democracia, llena de defectos, es todo menos consensual y protocolaria.

Nuestros 21 años de democracia habrían sido mejores con un mejor aparato de rendición de cuentas que el nuevo gobierno tampoco desarrollará; con una selección de representantes en los órganos autónomos no por cuotas partidistas sino por capacidad de los designados, algo que podría dejar de ocurrir para sólo nombrar consejeros vinculados a Morena; con una construcción social de las agendas de gobierno, lo que tampoco sucederá entre hoy y el 1 de octubre de 2024.

Es cierto, el Pacto por México fue un acuerdo cupular y sus contenidos definidos en función de una agenda de gobierno y no de una discusión democrática. El nuevo gobierno define su propia cúpula y coalición. Para hacerse de los votos del Partido Verde en el Congreso suma a un gobernador frívolo, de pacotilla, que llegó al poder por su sangre azul y no por méritos, y sólo lo ha usado para beneficio personal. El Partido Verde que se vende al mejor postor.

Entra un nuevo gobierno. Su misión es desmantelar el régimen de privilegios (que claramente existe), combatir la inseguridad (con una nueva estrategia) y dar un enfoque social al presupuesto público. Su misión no es reconstruir un régimen de privilegios, pasar de víctimas a victimarios, combatir la inseguridad con una seudo estrategia centrada en todas las estrategias fallidas, entronizar virreyes regionales o simular consultas.

López Obrador tiene claro que la democracia deliberativa no está funcionando en México. Por el contrario, la gente quiere decisiones. No es lo mismo que pedía Morena, su partido, antes de las elecciones: toda acción pública era rechazada con la acusación de antidemocrática, negocio de alguien y contraria al interés público. En más de un caso tenían razón, pero había una sinrazón al momento de reflexionar en qué acciones sí y en cuales no.

Me parece que vienen acciones positivas, que el país estaba centrado en círculos perversos que le impedían enfrentar sus problemas de fondo. Pero el nuevo gobierno, en concreto el nuevo presidente, elevan los riesgos de que todo salga mal, huyendo de las decisiones prudentes.

Empiezo a pensar que este gobierno se parece al “Gran salto adelante” de Mao Tse-Tung, tomando malas decisiones económicas, y todo termine en un gran fracaso con impactos en el empleo y la macroeconomía. Hay un rechazo –irreflexivo– a todo lo que suene neoliberalismo. No importa el boquete económico que representa la cancelación del aeropuerto, la paulatina pérdida de confianza de los inversionistas o la disciplina fiscal (que ciertamente Peña no la tuvo al nivel sus tres predecesores).

También puede ser que estas transformaciones tengan su periodo de ajuste pero al final se restablezca una economía nacionalista con mayores posibilidades de crecimiento … pero será en el marco de un régimen autoritario, que no sólo utiliza los medios políticos a su alcance (la mayoría en el Poder Legislativo) sino también el discurso: es allí donde la democracia se vuelve consensual y protocolaria, porque basta la voz de AMLO en un sentido para lograr el apoyo de sus seguidores y anular cualquier discusión pública.

En todo caso, lo que sí percibo, es un cambio de régimen y eso no fue lo que se votó el 1 de julio. El proceso que está imponiendo López Obrador carece de reflexiones y simula el apoyo popular a través de consultas parciales (aún cuando el desarrollo de las mismas consultas mediante procesos democráticos podría llevar al mismo resultado, considerando el apoyo popular al nuevo gobierno), donde la conclusión la pone él y la refuerzan sus seguidores.

Al final de cuentas, él mismo ha mostrado su desconfianza frente a otras agendas posibles:

“Le tengo mucha desconfianza a todo lo que llaman sociedad civil o iniciativas independientes”

Andrés Manuel López Obrador en entrevista en Milenio TV el 21 de marzo de 2018

En fin, tengo claro que el régimen que está entrando no es más demócrata que el de Peña Nieto. Aún así, por todo lo que representa, hoy no sólo es un día histórico, es también un día de fiesta.

 

Logos

Tengo la impresión de que ya es muy difícil desarrollar logos con figuras simples, simétricas o repetidas.

Hace unos años fue un problema generar un logo para el lema “Bésame mucho” que se pretendía fuera una marca para promover la ciudad. Alguien utilizó unos labios de un banco de imágenes y otro de los concursantes, finalista, también había utilizado algo de otro sitio. Al final se abortó la misión.

Ciertamente no es lo mismo la imagen de un gobierno que la marca de ciudad. A lo largo de los años hemos tenido logotipos horribles que sólo representan burocracia:

150px-Logo_Departamento_del_Distrito_Federal_1986.svg_1

Y logos que se terminan diluyendo en el tiempo como el de la administración que termina en unos días:

logo-ciudad-de-mexico

Este último logo se utilizó al inicio de la administración, acompañado por la imagen de cada secretaría. Sin embargo, de manera paulatina el CDMX fue reemplazándolo hasta que se dejó de utilizar.

cdmx

De hecho, este CDMX tiene distintas formas de presentarse (rosa con fondo blanco, blanco con fondo rosa u otros “pantones”), pero al final de cuentas el logo de la ciudad y el de la administración se fusionaron.

La nueva administración ha hecho un esfuerzo para separar el logo de ciudad y el de la administración, pero esto ha generado la sensación de estar forzando el cambio. Me parece que de un lado, no se ha entendido que la marca de promoción de la ciudad no está cambiando (lo que no significa que vaya a permanecer) y por otro, se optó por una representación gráfica tan simple, que rápidamente surgieron un par de figuras similares, como la del grupo “Neural FX” y el Banco IXE.

imp1430420

Se alega que la inspiración es el Código Mendocino, y en ese sentido gusta la inspiración de los cuatro barrios que conformaban Tenochtitlan previo a la conquista (Cuepopan, Moyotlan, Atzacoalco y Teopan), justo cuando esta administración coincidirá con los 500 años de tal hecho. El problema que veo es que, como decía, es difícil desarrollar una imagen simple sin acercarse a otro logotipo (véase por ejemplo el logotipo de la Autoridad del Espacio Público, dos personas unidas a través de sus manos, y el del sistema operativo Ubuntu, tres personas).

2276-3974-1-PB

Puedo suponer que el logotipo no es un plagio, su desarrollo fue en forma disociada de Neural FX y del Banco IXE (como fue el caso del logotipo de la Autoridad y el de Ubuntu). Me parece atinada la respuesta de la Jefa de Gobierno electa, a través de un tuit, anticipando el proceso legal que sigue.

Muchos se preguntarán ¿por qué recurrir a un concurso de logo si existe el escudo de armas de la ciudad?

150px-Coat_of_arms_of_Mexican_Federal_District.svg

Puede ser que sea capricho, sin duda, pero tengo la impresión de que hay algo más y muy simbólico en la historia de la ciudad. El escudo es notoriamente colonial, y esta ciudad está por cumplir 700 años de su fundación. Escoger un escudo de armas es evocar la etapa postconquista de la ciudad, renunciando a los 200 años previos. Yo lo haría, como muchos, pero creo que justamente esta nueva administración quiere recuperar la perspectiva de Tenochtitlan.

El Ángel de la Independencia representa esta etapa independiente, y ha estado presente en más de una administración (al menos en la de Marcelo Ebrard y en la de Miguel Ángel Mancera); el escudo de armas, la colonia y la vida independiente (de hecho fue el logotipo de la última administración como Departamento del Distrito Federal, pero enmarcado en una “casa”).

IMG_9196

Me parece que la mejor salida es convertir el Código Mendocino mismo en la imagen institucional de aquí en adelante. Es decir, dejar que la Ciudad de México cuente con una marca que le sirva como promoción (el CDMX), pero también con una imagen de gobierno, que en vez de usar el escudo de armas, o el logotipo de la administración en turno, se use el Código, quizá en forma simplificada, sin estarlo cambiando cada 6 años. El desarrollo de la forma simplificada tendría, naturalmente, un desarrollo muy cuidadoso para lograr esa continuidad en el tiempo. El logo elegido debería ser descartado, y la marca CDMX permanecer.

(Por cierto, ya hay una versión simplificada del Código Mendocino, que fue utilizada en la administración de Andrés Manuel López Obrador)

Gobierno_del_Distrito_Federal-logo-DB2FD1CA62-seeklogo.com

Línea 9 de Metrobús

Recibo con alegría la propuesta de línea 9 de Metrobús. En principio este corredor se plantea desde Metro Santa Martha (Línea A) hasta Metro San Lázaro (Líneas 1 y B). La ruta tiene un componente positivo: en vez de terminar los servicios suburbanos del oriente en Pantitlán (Pantitlán no es destino, sólo transbordo), éstos penetran hasta San Lázaro.

Veo, sin embargo, un componente que me parece debe revisarse. En San Lázaro se mantiene una saturación del metro, considerando que en las mañanas es imposible abordar los trenes con dirección a Observatorio, y por las tardes, con dirección a Ciudad Azteca. Hay que mencionar que existe la ruta de autobús Santa Martha – Chapultepec.

En algunos foros ya se ha discutido el concepto de un metrobús tanto de Santa Martha hacia la zona central, como entre Chapultepec y Pantitlán, incluyendo algún escenario de conexión entre San Lázaro y Chapultepec, así como otros ramales. Este concepto surgió en algunas discusiones de la resistencia al Corredor Cultural Chapultepec “Shopultepec”, así como en algunos otros ejercicios anteriores.

Por ejemplo, en su momento, en un proyecto que elaboré en 2013-2014 con Remes Farill Ciudad, conceptualizamos el transporte en el entorno de Avenida Chapultepec, con un gran corredor peatonal al centro.

Captura de pantalla 2018-11-18 a la(s) 6.45.15 p. m.Captura de pantalla 2018-11-18 a la(s) 6.44.22 p. m.

Al cabo de tiempo mi conclusión es que este corredor ofrece una gran oportunidad por la capacidad que tendría Fray Servando Teresa de Mier de Topacio (en La Merced) hasta Bucareli – Cuauhtémoc, donde hoy funciona para el auto de manera reversible, para ofrecer servicios incluso con rebase.

Algunas de las láminas que encontré en mis apuntes refieren a esta hipótesis de trabajo: servicios que se dispersan utilizando un corredor troncal (“corredor abierto”). En la siguiente imagen hay un corredor hipotético de Pantitlán a Chapultepec, con ramales en varios puntos. Esto necesita un estudio de demanda para identificar los ramales necesarios, pero lo presento como conceptual.

Captura de pantalla 2018-11-18 a la(s) 6.31.28 p. m.

Es decir, un servicio masivo en el eje más importante de demanda (Pantitlán – Chapultepec en el caso del mapa, o Santa Martha – Chapultepec considerando una modificación de la propuesta de Línea 9 de Metrobús, y ramificaciones a la Terminal 2, Palacio de los Deportes, San Lázaro, Pemex, Polanco o Santa Fe. Insisto, son ilustrativas porque esto se determina en un estudio. Un servicio de esta naturaleza podría ofrecer más de 400 mil viajes adicionales en un corredor de alta saturación (tomando como base su paralelismo con la línea 1 del metro)

Ya en la instrumentación de los servicios puede ser que tengamos un servicio Santa Martha – Polanco, si la demanda así lo amerita y hay factibilidad en el corredor para instrumentarlo, o bien sólo una conexión, digamos, Sevilla – Polanco, para que cualquier usuario que viene desde Santa Martha transborde con facilidad.

En México no hemos instrumentado este tipo de corredores abiertos. En Bogotá (voy con regularidad) siempre termino usando la ruta K86 – M86, que es un autobús de 12 metros de largo que a veces está en los corredores confinados del Transmilenio (metrobús bogotano), con apertura de puertas del lado del conductor, pero que en el tramo final de la ruta sale del confinado y utiliza el carril derecho de una de las principales avenidas (Carrera Séptima), con lo que su apertura de puertas es del lado derecho. En Guangzhou se tiene uno de los corredores con mayor capacidad y funcionalidad del mundo, justo por el diseño abierto.

Podemos terminar servicios del oriente en San Lázaro, o reforzar justamente el exceso de demanda que hoy existe en el transbordo del metro entre Línea B y Línea 1, mediante servicios de San Lázaro hacia Chapultepec u otros puntos del corredor. Lo que veo insuficiente es terminar una ruta suburbana en San Lázaro considerando la saturación de este nodo. Modifico la imagen publicada en El Universal, a raíz del anuncio de la posible construcción de Línea 8 y línea 9 de Metrobús, para ilustrar mi idea.

4d8e5890-9644-48c7-874e-41df1631511f

El tramo más difícil de este conceptual es Francisco Morazán, considerando que no es un derecho de vía ancho y que la zona tiene un perfil vecinal, pero se podrían estudiar alternativas (Viaducto Piedad, por ejemplo) para librar este tramo y conectar con Fray Servando en Circuito Interior.

Otras discusiones relevantes son el tipo de autobús, estación y el diseño de las secciones. Presento otra de las imágenes que había trabajado anteriormente (y que está en una de las ligas). Se trata de un trazo de Metrobús con rebase en las estaciones. Si se trata de autobuses articulados puede ser muy fuerte, pero si se trata de buses monobloque, de 12 metros, puede ser funcional sin afectar la permeabilidad de colonias aledañas al corredor.

CHAPULTEPEC-SECCION-MB

Comparto, por último, un ejercicio que había trazado de una hipotética Línea 8 de Metrobús, Pantitlán – Chapultepec, hoy planteada como extensión de la Línea 9 que se empieza a proyectar. En su momento la trabajé como Ciudad Humana México.

Captura de pantalla 2018-11-18 a la(s) 7.31.16 p. m.